Hay un día nublado. Estoy en un día nublado. No sé cómo explicarles de manera interesante lo mismo que a un montón de personas les pasa. "A pesar de tener todo para ser feliz, no lo soy". Típico.
Y para qué nos vamos a poner a explicar la historia de mierda. Mejor me la guardo y tiene más valor. Conservo el ímpetu. Atesoro la osadía de poder estar así sin que nadie pueda inventarme una excusa para salir a flote, para sonreír y saludar al sol y a las flores primaverales y a los amigos.
No sé porque, pero hace un tiempo que decido malgastar el dinero en taxis y cervezas servidas por personas, en vez de ahorrar para lo que sea que dicen que hay que ahorrar. Lo que se dice que dicen, siempre tiene la razón. No lo dudo. Pero por ahora estoy dispuesto a no tener la razón y pido otro shop de medio litro para acompañar las papas fritas. Me fijo que sea la mujer de los 40 años recién cumplidos con su cabello teñido rubio perfectamente tomado y engominado.
Mientras malgasto mi escaso dinero en pasaportes directos a la frivolidad, me pregunto otra vez cómo sigo creyendo en estos placebos. Años y años consumiendo cafés, cervezas, marihuana y películas constantemente y alguna que otra vez pastillitas y polvos mágicos y no siento que me acerque o vislumbre siquiera el Nirvana.
Cada sorbo de cerveza es un paso más a despertar con ese sabor metálico y dolor de cabeza típico. Al que le sigue unas ganas irrefrenables de lavarme los dientes. Y para cuando ya termino de tomar agua con olor a menta y me acuesto nuevamente, no poder dormirme. E impaciente por el retraso del sueño, decidir masturbarme con alguna frustrada erección de un recuerdo de ayer. Y así por fin descansar otra vez.
Dormir en esos casos, es mejor que comer plátanos, lácteos, tomar sales minerales o bebidas energéticas. Dormir hoy en día es un lujo para todos. Pero para mí no, ya que lo único que he construido en mi vida es un par de cuentas totalmente pagables. Ningún drama. Nada de hipotecas u hospitalizaciones esclavizantes. Nada de niños raptados por su madre por la cual tenga que validar mi paternidad con incesantes salidas a restaurantes o regalos en cuotas, como celulares o consolas costosas. Nada de padres con alzheimer. Nada de nada.
Otro shop. Otro litro completo. Otro par de millones de neuronas fallando en sus anteriores rápidas sinapsis. Ya va siendo hora de hacer algo que después pueda contar. Así que pido la cuenta y me fijo si la ex treintañera, ahora hermosa, tiene algún anillo. Y nada. Le quiero preguntar su edad, pero claramente sería pésima entrada. Así que le pregunto si le pasó algo bueno, si supo de una buena noticia. La idea era que me dijera que no, y yo le dijera que eso parece porque estás muy linda, como de alegría. Pero me dijo que sí, me preguntó si de verdad se le nota, y es que le pidieron matrimonio hace poco.
Así que eso quería contarles.
Espíritu con humor no es estar alegre siempre, es echarlo todo para la risa.
sábado, 15 de septiembre de 2018
lunes, 7 de marzo de 2016
Estoy tan superpoderoso
Estoy tan superpoderoso como cuando chico. Siempre estoy bien. Las rodillas están bien, tengo los dos hoyos de la nariz destapados, estoy con la mujer que elegí, el Pollo se casó, tengo buenos amigos y tengo un nivel de pensamiento y voluntad que ya tiene libros arrumbados y orgullosas pinturas de estampas.
Estoy tan superpoderoso que ya no me curo ni pierdo el equilibrio.
Estoy tan sayayín que subo el cerro San Cristóbal dos veces seguidas en cleta.
Estoy tan de humor que me río de mis curiosidades negadas y de las frustraciones presentes.
Estoy tan bacán que las palabras me fluyen como si fuera tan natural como respirar.
Estoy tan enamorado que cada uno de los rincones de tu piel me parecen tan hermosos, suaves, olorositos y admirables que la vida entera se me pasaría en un pestañeo viviéndolos incansablemente; tan entregado, feliz y contento que tus palabras, tus ideas, tus emociones, sentimientos, experiencias y compañía son la nutrición perfecta de la trascendencia, el deshielo interminable que hace crecer el río de la diversión, de la aceptación de mí y nuestros propios caminos, el río en el que viajo y transcurro y me dice que todo está bien.
Tengo tantas ganas, que no me da por ningún momento, lata levantarme para ir a buscar un vaso y tomar agua, hacerme el desayuno, buscar y perseguir a la Kerri para salir a correr, transcribir entrevistas, entrenar, lo que sea, es solo pensarlo y hacerlo.
Estoy tan super poderoso que no tengo caña, ni ganas de algo que no tengo, ni mucho menos, pocas ideas que desarrollar.
Estoy tan seguro que puedo terminar en éste preciso momento y no me importa si me faltó algo o no que poner en la entrada, porque todo lo tengo acá dentro.
Estoy tan decidido que realmente no me hace falta nadie, nunca lamenté dejar de ver a alguien, terminar con alguien, putear a alguien, matar a alguien, mear a alguien, nunca he estado triste por una mudanza de alguien, por una ofensa de alguien, por nada... son todos granos de arena en un mundo donde sobran, pequeñas gotas de agua que me ensucian o limpian, pero que en realidad nunca he necesitado de alguien que no necesitara de mí más.
Estoy tan sabio que en realidad no tengo que justificar nada ante nadie, tantos logros que nadie me podría bajonear, tantos buenos momentos, tantos viajes, que nadie podría decir que me he desperdiciado, tantas razones que podría escribir un cuento de cómo es resistir y vivir.
Estoy tan superpoderoso que ya no me curo ni pierdo el equilibrio.
Estoy tan sayayín que subo el cerro San Cristóbal dos veces seguidas en cleta.
Estoy tan de humor que me río de mis curiosidades negadas y de las frustraciones presentes.
Estoy tan bacán que las palabras me fluyen como si fuera tan natural como respirar.
Estoy tan enamorado que cada uno de los rincones de tu piel me parecen tan hermosos, suaves, olorositos y admirables que la vida entera se me pasaría en un pestañeo viviéndolos incansablemente; tan entregado, feliz y contento que tus palabras, tus ideas, tus emociones, sentimientos, experiencias y compañía son la nutrición perfecta de la trascendencia, el deshielo interminable que hace crecer el río de la diversión, de la aceptación de mí y nuestros propios caminos, el río en el que viajo y transcurro y me dice que todo está bien.
Tengo tantas ganas, que no me da por ningún momento, lata levantarme para ir a buscar un vaso y tomar agua, hacerme el desayuno, buscar y perseguir a la Kerri para salir a correr, transcribir entrevistas, entrenar, lo que sea, es solo pensarlo y hacerlo.
Estoy tan super poderoso que no tengo caña, ni ganas de algo que no tengo, ni mucho menos, pocas ideas que desarrollar.
Estoy tan seguro que puedo terminar en éste preciso momento y no me importa si me faltó algo o no que poner en la entrada, porque todo lo tengo acá dentro.
Estoy tan decidido que realmente no me hace falta nadie, nunca lamenté dejar de ver a alguien, terminar con alguien, putear a alguien, matar a alguien, mear a alguien, nunca he estado triste por una mudanza de alguien, por una ofensa de alguien, por nada... son todos granos de arena en un mundo donde sobran, pequeñas gotas de agua que me ensucian o limpian, pero que en realidad nunca he necesitado de alguien que no necesitara de mí más.
Estoy tan sabio que en realidad no tengo que justificar nada ante nadie, tantos logros que nadie me podría bajonear, tantos buenos momentos, tantos viajes, que nadie podría decir que me he desperdiciado, tantas razones que podría escribir un cuento de cómo es resistir y vivir.
lunes, 18 de enero de 2016
Nunca la instrospección había sido tan cruel.
En el psicoanálisis existe lo que se llama la "sombra" de la personalidad, que correspondería a los rasgos que se ocultan y no se desarrollan (al menos socialmente) creando una máscara para poder desenvolvernos. Todos tendríamos la sombra, y huiríamos de ella, siendo nuestro doble escondido que en conjunto con la máscara formamos el yo. Nuestro ego no puedo existir sin la sombra.
La asunción de la responsabilidad y la madurez, la falta de sinceridad ante los deseos, la necesidad de poseer lo ajeno... la lucha entre lo que quiero ser y lo que finalmente puedo ser. La lucha de todos los días para todos los seres.
Explicarme a mí mismo el desenlace y los procesos era como arrebatarme la diversión. Como la poesía o una película o un dibujo. A veces no queremos que los poetas, los directores o los artistas nos expliquen sus significados sino que lo que hacemos es experimentarlos bajo nuestro propio significado...
El Gonzalo dijo que tenía unas palabras que eran su "máxima". Varias palabras que no quiso contar y no contará jamás, porque "las pueden desvalorizar con sus reacciones... y porque son mías no más". Esos secretos, esas convicciones internas, esos significados supremos ¿Por qué no los tengo? ¿Por qué me siento flotando en nada? ¿Por qué el marxismo, la crítica social, el amor, la entretención, mis sueños, mis objetivos, no significan nada? Pareciera que todo lo concreto en lo que me paraba antes, ahora es polvo. Desde la seguridad con la que camino en la calle, hasta mi gusto por la historia y la pedagogía, mis éxitos y fracasos... son como nada ¿Hace cuánto tiempo que no lloro sin fingir un papel dentro de una vida?
"Brindo por todos mis fracasos y errores, porque las cosas que hecho bien, nadie las recuerda". Decía un meme. Y aunque sea una oración hecha quizás para y por novios resentidos o desempleados, yo la verdad la veo como que el Ying y el Yang son totalmente incompatibles en mi cuerpo y mente, como que no voy a poder nunca aceptarme en mi totalidad y aceptar al resto en su totalidad. No puedo aceptar no saber las palabras del Gonzalo, no puedo aceptar que la Melanie nunca me haya dicho qué le dijo el cura que la marcó por siempre cuando era chica, ni saber quién la tiene más grande, ni que no puedo tomar sin controlarme, ni que no puedo vivir para siempre, ni aceptar que mis rodillas valen pico... ¿Qué pasa Ricardo, por qué no tomas cartas en el asunto y empiezas a solucionar lo que puedes? ¿Por qué no te dejas de obsesionar por cosas estúpidas que a nadie le importan?
Mis sentidos tienen que estar bien. La alienación con el devenir del espacio tiempo sin mi voluntad, en serio que tiene que ser algo que no vuelva a ocurrir. A veces siento que me voy a volver loco e inventar una personalidad externa que me asesinará o me hará caer en la esquizofrenia. Es que yo definitivamente tengo rasgos esquizofrénicos, y no les siento ninguna puta admiración en las películas de mierda que los idealizan. Son unos saco weás. Y en eso no me convertiré.
Nunca me había aceptado tanto a mí mismo. Nunca había visto tan largo el trecho del dicho al hecho. Nunca me había sentido tan vencido. Tan inoperante. Tan pusilánime. La rutina, la rutina, la rutina es el cambio, el camino, la verdad, la transición. Si las teorías de que respirando como enojados nos enojamos y si respirando como tranquilos nos tranquilizamos son ciertas, si actúo como quiero ser me sentiré como quien quiero ser. La madurez, el objetivo de este año, es ésto. Ser quien quiero ser a como de lugar.
Si no puedo ponerle límite a las cosas, simplemente las elimino y las alejo.
"Si no puedess ponerle límites a eso (copete), no puedes ponerle límites a nada. Ni a tu ocio, ni a tus vicios, ni a tu personalidad, ni a nada. Eso es lo que me preocupa."
A mí también me preocupa, a mí también me preocupa...
La asunción de la responsabilidad y la madurez, la falta de sinceridad ante los deseos, la necesidad de poseer lo ajeno... la lucha entre lo que quiero ser y lo que finalmente puedo ser. La lucha de todos los días para todos los seres.
Explicarme a mí mismo el desenlace y los procesos era como arrebatarme la diversión. Como la poesía o una película o un dibujo. A veces no queremos que los poetas, los directores o los artistas nos expliquen sus significados sino que lo que hacemos es experimentarlos bajo nuestro propio significado...
El Gonzalo dijo que tenía unas palabras que eran su "máxima". Varias palabras que no quiso contar y no contará jamás, porque "las pueden desvalorizar con sus reacciones... y porque son mías no más". Esos secretos, esas convicciones internas, esos significados supremos ¿Por qué no los tengo? ¿Por qué me siento flotando en nada? ¿Por qué el marxismo, la crítica social, el amor, la entretención, mis sueños, mis objetivos, no significan nada? Pareciera que todo lo concreto en lo que me paraba antes, ahora es polvo. Desde la seguridad con la que camino en la calle, hasta mi gusto por la historia y la pedagogía, mis éxitos y fracasos... son como nada ¿Hace cuánto tiempo que no lloro sin fingir un papel dentro de una vida?
"Brindo por todos mis fracasos y errores, porque las cosas que hecho bien, nadie las recuerda". Decía un meme. Y aunque sea una oración hecha quizás para y por novios resentidos o desempleados, yo la verdad la veo como que el Ying y el Yang son totalmente incompatibles en mi cuerpo y mente, como que no voy a poder nunca aceptarme en mi totalidad y aceptar al resto en su totalidad. No puedo aceptar no saber las palabras del Gonzalo, no puedo aceptar que la Melanie nunca me haya dicho qué le dijo el cura que la marcó por siempre cuando era chica, ni saber quién la tiene más grande, ni que no puedo tomar sin controlarme, ni que no puedo vivir para siempre, ni aceptar que mis rodillas valen pico... ¿Qué pasa Ricardo, por qué no tomas cartas en el asunto y empiezas a solucionar lo que puedes? ¿Por qué no te dejas de obsesionar por cosas estúpidas que a nadie le importan?
Mis sentidos tienen que estar bien. La alienación con el devenir del espacio tiempo sin mi voluntad, en serio que tiene que ser algo que no vuelva a ocurrir. A veces siento que me voy a volver loco e inventar una personalidad externa que me asesinará o me hará caer en la esquizofrenia. Es que yo definitivamente tengo rasgos esquizofrénicos, y no les siento ninguna puta admiración en las películas de mierda que los idealizan. Son unos saco weás. Y en eso no me convertiré.
Nunca me había aceptado tanto a mí mismo. Nunca había visto tan largo el trecho del dicho al hecho. Nunca me había sentido tan vencido. Tan inoperante. Tan pusilánime. La rutina, la rutina, la rutina es el cambio, el camino, la verdad, la transición. Si las teorías de que respirando como enojados nos enojamos y si respirando como tranquilos nos tranquilizamos son ciertas, si actúo como quiero ser me sentiré como quien quiero ser. La madurez, el objetivo de este año, es ésto. Ser quien quiero ser a como de lugar.
Si no puedo ponerle límite a las cosas, simplemente las elimino y las alejo.
"Si no puedess ponerle límites a eso (copete), no puedes ponerle límites a nada. Ni a tu ocio, ni a tus vicios, ni a tu personalidad, ni a nada. Eso es lo que me preocupa."
A mí también me preocupa, a mí también me preocupa...
jueves, 14 de enero de 2016
Este es el año de la maduración.
Este año no ha podido partir peor. Con esta semi depresión. La madurez es aceptarse a sí mismo y conseguir los objetivos que uno se proponga, independiente del rango etario y los objetivos sociales impuestos-preconcebidos para cada momento en tu vida.
Este año es el año de ponerle nombre a mis problemas, de enfrentar quién soy, de que no soy un super héroe ni soy super bacán en casi nada y lo más importante, de saber qué me hace mal y qué me hace bien y saber alejarme de lo que me hace mal.
Antes me jactaba de mi fuerza de voluntad. Volveré a jactarme de aquello.
Este año es el año de ponerle nombre a mis problemas, de enfrentar quién soy, de que no soy un super héroe ni soy super bacán en casi nada y lo más importante, de saber qué me hace mal y qué me hace bien y saber alejarme de lo que me hace mal.
Antes me jactaba de mi fuerza de voluntad. Volveré a jactarme de aquello.
martes, 5 de enero de 2016
Mi vida va hacia abajo. No sé madurar.
Estos 24 meses he aprendido que Zeratul está muerto :(, que no me motiva nada el academicismo, que no es malo suicidarse, que me convertí en alcohólico, que no sé guardar secretos y que siempre las cago en mantener a las personas que quiero como a ti Kelly G., que te extraño Caro G. y que me encantaría ser tu amigo, que no tengo ningún talento especial y que si lo tengo no podré desarrollarlo por imbécil y alcohólico, que todas las personas son bacanes menos los especuladores hijos de puta y los que extraen plusvalía, que hay gente mucho más culta que yo que ni siquiera se nota, que la Kerri Perri es insalvablemente miedosa, que hago juicios determinantes sin siquiera determinarme, que me gustaría tenerlo todo y no sé perder nada ni hasta las personas más insignificantes (las miro con deseo, o las miro con ganas de decirles que las quiero o con desdén), que no sé lo que quiero en absolutamente nada en mi vida, y que cada vez, pasando los años, soy una peor persona bajo mis perspectivas universitarias-revolucionarias sin fin anarquista ni comunista y sin fin al fin y al cabo. Desde los 17, siempre he sentido que mi vida va hacia abajo. Desde mis 22, he sentido que perdí el rumbo y que ya no puedo ser peor ni ir hacia abajo si no tengo rumbo. Desde los 25 siento que soy un burgués, que ya no sé soñar y que solo puedo impacientarme y ser ansioso bajo todos los sucesos que me parecen inverosímilmente estúpidos. Ya no creo en mi mismo. Seguramente terminaré solo porque tampoco sé amar. Y no sé si aprenda. En volá tengo la misma puta personalidad narcisista del Yordi. Sol, eres como mi última esperanza, y como tal, estamos destinados a fallar. A veces espero que te vayas a Australia para decir te lo dije. A veces espero que me cagues o que confieses lo que ya hiciste, y me demuestres que la humanidad es una mierda. A veces no te creo nada. A veces simplemente debiese tomar lo que en realidad me ocurre y hacer algo realmente con ello ¿tu primo le hace a la cocaína? ¿Qué onda tu vida, no te cansai weón? ¿de dónde sacai tanta motivación pa weás que ni sabís que van a funcionar? ¿la dura creís que las cosas van a cambiar? Vegano, feminista, anarquista, comunista, volado, curado, mierda de persona... tantas veces en mi mente, dichas por allí y por allá y por acá, ya horadaron mi fuerza... no sé si quiera ni siquiera recuperarme.
martes, 24 de noviembre de 2015
Jamás será un orgullo ser un trabajador ejemplar.
Leí por ahí de unos anarquista en Temuco, que trabajar por obligación siempre será morir un poco día a día. Saludar por obligación, obedecer a personas que tienen menos valor que un perro o que están en la misma vorágine de obligación, apretujarse y angustiarse en la espera del transporte público, ver el sueldo mísero a fin de mes... que todo eso era morir un poco, día a día.
Trabajar es enriquecer a otros dice Bukowski, pero no solo el tiempo y la acción son necesarias, sino también que agradezcas por esa oportunidad, que te comprometas con esa verdad. Sino hasta te pueden llegar a despedir. Y es que trabajar, decía ese mismo comunicado de los anarquistas es perder momentos de amor, de placer, de ocio y creatividad, de olvidar que las mañanas pueden ser distintas. Jamás sería un orgullo ser un trabajador ejemplar*.
"Habilidades blandas" les llaman algunos, otros les llaman "Inteligencia Emocional". Flexible, tolerante, que sepa trabajar en equipo, capacidad de negociación y adaptación al cambio, seguridad personal, optimización del tiempo, responsabilidad, ética profesional, creatividad y hasta espíritu de servicio, son las formas elegantes de llamar a la muerte día a día.
No solo se conforman con tu fuerza de trabajo físico, tu cuerpo ingresado en cierto horario para sacarle el plusvalor como decía Marx. Ahora requieren de ti la fuerza psicológica y emocional. Necesitan informarla bajo los preceptos empresariales desde la más tierna edad.
No vaya a ser que tengamos profesores críticos al sistema que hablen en contra de la Teletón y la Democracia Representativa, arquitectos que se preocupen demasiado de la gente y no de los costos, médicos que no entiendan que los pacientes son muchos y pocos los minutos, oficinistas que se sienten solos por vivir encerrados en un cubículo, obreros que necesiten el saludo del resto, un buen sueldo, trato digno y varios derechos laborales para ser felices.
"El compromiso y su felicidad dependen de usted. Limpie su lugar de trabajo, si faltan materiales arrégleselas; sino le alcanza el sueldo apriétese el cinturón, son tiempos difíciles; si se siente cansado es que está haciendo las cosas mal, preocúpese más por el trabajo, usted puede hacerlo. De usted depende que saquemos esta empresa adelante, confiamos en su capacidad"... sería el "speech", el discurso bonito, preparado desde la "gestión" empresarial. La "administración" era menos eficiente porque solo deseaba el trabajo realizado. Ahora eso no es suficiente.
Trabajamos por objetivos tan válidos como la libertad, la educación de los niños que son el futuro, la eficiencia, la información, la limpieza, la entretención y el respeto de los Derechos Humanos que obviamente nos entregamos felices a estas nobles metas. Para mí son formas elegantes de ocultarnos que esa libertad, esa educación, esa eficiencia, esa información y esa entretención son las formas de cultivar la auto reproducción del sistema, de ver como "natural" lo que se nos está imponiendo, que la coacción y el convencimiento voluntario pasen piolas.
La legitimación solo se da cuando el discurso puede autolegitimarse sin concentrarse en ciertas personas, pues tampoco es un atributo como la riqueza o los bienes. Tiene una extensa forma de gamas, de expresiones. La sociedad panóptica de la supervigilancia. A partir de esto en el funcionamiento del poder, todos somos víctimas y victimarios; una lastimosa situación ambivalente. Quiero viajar pero quiero tener casa. Quiero crear pero me gusta comprar. Escribo en contra del trabajo pero me preocupo porque mañana tendré sueño en el mismo. Mañana el sueño lo intentaré sentir como efectos de la rebelión...
La mejor de las formas de legitimación, dice Foucault, es la educación formal. Ahí estoy. Dócil proviene de la palabra docilis (enseñable). En eso transformo a mis niños día a día. En esa labor me suicidio día a día**.
*Me acuerdo el año pasado cuando dieron premios a los profesores por su trabajo en el año académico. Yo me gané el de hacer clases motivadoras, innovadoras y entretenidas. Me acuerdo había uno por ser comprometido. También me acuerdo de haber suspirado agradecido por no haberme ganado ese último.
** También revivo, me revitalizo y construyo contra golpes. Pero esa es otra entrada.
Trabajar es enriquecer a otros dice Bukowski, pero no solo el tiempo y la acción son necesarias, sino también que agradezcas por esa oportunidad, que te comprometas con esa verdad. Sino hasta te pueden llegar a despedir. Y es que trabajar, decía ese mismo comunicado de los anarquistas es perder momentos de amor, de placer, de ocio y creatividad, de olvidar que las mañanas pueden ser distintas. Jamás sería un orgullo ser un trabajador ejemplar*.
"Habilidades blandas" les llaman algunos, otros les llaman "Inteligencia Emocional". Flexible, tolerante, que sepa trabajar en equipo, capacidad de negociación y adaptación al cambio, seguridad personal, optimización del tiempo, responsabilidad, ética profesional, creatividad y hasta espíritu de servicio, son las formas elegantes de llamar a la muerte día a día.
No solo se conforman con tu fuerza de trabajo físico, tu cuerpo ingresado en cierto horario para sacarle el plusvalor como decía Marx. Ahora requieren de ti la fuerza psicológica y emocional. Necesitan informarla bajo los preceptos empresariales desde la más tierna edad.
No vaya a ser que tengamos profesores críticos al sistema que hablen en contra de la Teletón y la Democracia Representativa, arquitectos que se preocupen demasiado de la gente y no de los costos, médicos que no entiendan que los pacientes son muchos y pocos los minutos, oficinistas que se sienten solos por vivir encerrados en un cubículo, obreros que necesiten el saludo del resto, un buen sueldo, trato digno y varios derechos laborales para ser felices.
"El compromiso y su felicidad dependen de usted. Limpie su lugar de trabajo, si faltan materiales arrégleselas; sino le alcanza el sueldo apriétese el cinturón, son tiempos difíciles; si se siente cansado es que está haciendo las cosas mal, preocúpese más por el trabajo, usted puede hacerlo. De usted depende que saquemos esta empresa adelante, confiamos en su capacidad"... sería el "speech", el discurso bonito, preparado desde la "gestión" empresarial. La "administración" era menos eficiente porque solo deseaba el trabajo realizado. Ahora eso no es suficiente.
Trabajamos por objetivos tan válidos como la libertad, la educación de los niños que son el futuro, la eficiencia, la información, la limpieza, la entretención y el respeto de los Derechos Humanos que obviamente nos entregamos felices a estas nobles metas. Para mí son formas elegantes de ocultarnos que esa libertad, esa educación, esa eficiencia, esa información y esa entretención son las formas de cultivar la auto reproducción del sistema, de ver como "natural" lo que se nos está imponiendo, que la coacción y el convencimiento voluntario pasen piolas.
La legitimación solo se da cuando el discurso puede autolegitimarse sin concentrarse en ciertas personas, pues tampoco es un atributo como la riqueza o los bienes. Tiene una extensa forma de gamas, de expresiones. La sociedad panóptica de la supervigilancia. A partir de esto en el funcionamiento del poder, todos somos víctimas y victimarios; una lastimosa situación ambivalente. Quiero viajar pero quiero tener casa. Quiero crear pero me gusta comprar. Escribo en contra del trabajo pero me preocupo porque mañana tendré sueño en el mismo. Mañana el sueño lo intentaré sentir como efectos de la rebelión...
La mejor de las formas de legitimación, dice Foucault, es la educación formal. Ahí estoy. Dócil proviene de la palabra docilis (enseñable). En eso transformo a mis niños día a día. En esa labor me suicidio día a día**.
*Me acuerdo el año pasado cuando dieron premios a los profesores por su trabajo en el año académico. Yo me gané el de hacer clases motivadoras, innovadoras y entretenidas. Me acuerdo había uno por ser comprometido. También me acuerdo de haber suspirado agradecido por no haberme ganado ese último.
** También revivo, me revitalizo y construyo contra golpes. Pero esa es otra entrada.
domingo, 1 de noviembre de 2015
Defectos.
En un juego de yenga de una "célula cristiana no religiosa", el que perdía tenía que contestar una pregunta del jarrito. La pregunta del papelito decía ¿Cuáles son tus tres mayores defectos?
- Mentiroso. Alcohólico. Soberbio (ególatra, no orgulloso).
Mi seguridad al decirlo fue tal, que no solo quedó en silencio el resto. Sino que yo mismo oí el eco mudo de las miradas rebotando dentro de mi corazón (cliché) ¿Soy así? ¿Realmente soy así? La negativa no vino desde mis entrañas, ni desde mi cerebro y menos de las bocas expectantes esperando soltarse a la matiz de una "sí, fue una broma". De hecho, nunca llegó. Cada vuelta, cada reflexión, cada recuerdo de vida se acoplaba perfectamente al significado de aquellas tres palabras.
Mientras más palpable estuvo para mí el camino rodeado de infierno por el cruzaba y crucé, tuvieron que conformarse con aceptar la distancia impuesta. Sí, soy una mala persona que no tiene miedo de decirlo y, lo mejor, ni siquiera tienen la confianza de que en realidad les importe, de preguntarse si verdaderamente pueden intervenir, de ayudar y demostrar su cristianismo más allá de su propio testimonio. Porque no saben nada. No saben que siendo mentiroso, alcohólico y soberbio se puede vivir más que feliz, sin que nadie se de por enterado y si se enteran, es mejor pedir perdón a pedir permiso, total, ya la hiciste.
¿Y tus virtudes?
Voluntarioso (sí, existe la palabra). Intento de revolucionario.Y sincero.
- Mentiroso. Alcohólico. Soberbio (ególatra, no orgulloso).
Mi seguridad al decirlo fue tal, que no solo quedó en silencio el resto. Sino que yo mismo oí el eco mudo de las miradas rebotando dentro de mi corazón (cliché) ¿Soy así? ¿Realmente soy así? La negativa no vino desde mis entrañas, ni desde mi cerebro y menos de las bocas expectantes esperando soltarse a la matiz de una "sí, fue una broma". De hecho, nunca llegó. Cada vuelta, cada reflexión, cada recuerdo de vida se acoplaba perfectamente al significado de aquellas tres palabras.
Mientras más palpable estuvo para mí el camino rodeado de infierno por el cruzaba y crucé, tuvieron que conformarse con aceptar la distancia impuesta. Sí, soy una mala persona que no tiene miedo de decirlo y, lo mejor, ni siquiera tienen la confianza de que en realidad les importe, de preguntarse si verdaderamente pueden intervenir, de ayudar y demostrar su cristianismo más allá de su propio testimonio. Porque no saben nada. No saben que siendo mentiroso, alcohólico y soberbio se puede vivir más que feliz, sin que nadie se de por enterado y si se enteran, es mejor pedir perdón a pedir permiso, total, ya la hiciste.
¿Y tus virtudes?
Voluntarioso (sí, existe la palabra). Intento de revolucionario.Y sincero.
sábado, 17 de octubre de 2015
De miedos y escudos
Duelen corazones en el nombre de la libertad,
se desinflan cuando decimos no,
No me comprometeré con el instante,
No me cautivaré con tu desnudez,
Ni me expondré vulnerable.
Y es que no quiero ni busco nada serio...
Como si no fuera lo suficientemente serio entregarme,
Como si no fueran suficiente nuestras manos tomadas,
se desinflan cuando decimos no,
No me comprometeré con el instante,
No me cautivaré con tu desnudez,
Ni me expondré vulnerable.
Y es que no quiero ni busco nada serio...
Como si no fuera lo suficientemente serio entregarme,
Como si no fueran suficiente nuestras manos tomadas,
Como si no fueran suficiente nuestras carcajadas, abrazos y besos
Y que mi cuerpo estuviera dentro de ti
Ni que tu cuerpo me envolviese en calidez,
Ni que tus manos se afirmen de mis brazos,
Ni que yo no pueda soportar viendo como te mueves cuando yo me muevo,
Y que explote por dentro cuando tus ojos se abren y muestran una sonrisa,
Diciéndome sí, los dos nos estamos sintiendo.
Y es que no creo en las etiquetas,
Cuando se le pone nombre las cosas se complican,
Solo tenemos que fluir,
Ni que tus manos se afirmen de mis brazos,
Ni que yo no pueda soportar viendo como te mueves cuando yo me muevo,
Y que explote por dentro cuando tus ojos se abren y muestran una sonrisa,
Diciéndome sí, los dos nos estamos sintiendo.
Y es que no creo en las etiquetas,
Cuando se le pone nombre las cosas se complican,
Solo tenemos que fluir,
Disfrutar lo fugaz entre el pasado y el futuro,
Deleitarse en el presente...
Como si la vida fuera para siempre,
Como si la impaciencia fuera un pecado,
Como si la ansiedad fuera un aburrimiento,
El escudo que nos protege de soportarnos a nosotros mismos,
Como si la emoción que me embarga y me controla,
Se transformarse en el miedo a que me conozcas.
Porque es más sencillo empezar de nuevo siempre con otra gente,
Mostrando mi mejor cara,
Porque quizás en el fondo soy un auténtico fraude,
Una contradicción de escudos y miedos,
Que esclavizan al amor a una servidumbre del paso.
Los papeles se han invertido,
Ahora si sientes, estás loco,
Muy pronto, muy arriesgado, poco inteligente...
Dime cómo lo haces para no sentir cuando lo hacemos,
Cuando nos miramos a los ojos y sostenemos la mirada,
Dime cómo se finge la vida misma,
Cómo se hace para que los escudos y miedos,
La ganen a la natural expresión del accidente,
Al inherente testimonio de la compañía,
A la innata revolución de tripas,
Dime cómo haces para dominar los períodos,
Los pasos de las escaleras en el camino del encuentro y el deseo,
Cómo te detienes en medio del vuelo.
Dime cómo planificas la controversia,
Cómo te tragas las verdades de los miedos y escudos,
Y cómo te sacudes las palabras que revelan corazones,
Y cómo haces para omitirse,
Y cómo haces para poner un límite desde el principio.
Deleitarse en el presente...
Como si la vida fuera para siempre,
Como si la impaciencia fuera un pecado,
Como si la ansiedad fuera un aburrimiento,
El escudo que nos protege de soportarnos a nosotros mismos,
Como si la emoción que me embarga y me controla,
Se transformarse en el miedo a que me conozcas.
Porque es más sencillo empezar de nuevo siempre con otra gente,
Mostrando mi mejor cara,
Porque quizás en el fondo soy un auténtico fraude,
Una contradicción de escudos y miedos,
Que esclavizan al amor a una servidumbre del paso.
Los papeles se han invertido,
Ahora si sientes, estás loco,
Muy pronto, muy arriesgado, poco inteligente...
Dime cómo lo haces para no sentir cuando lo hacemos,
Cuando nos miramos a los ojos y sostenemos la mirada,
Dime cómo se finge la vida misma,
Cómo se hace para que los escudos y miedos,
La ganen a la natural expresión del accidente,
Al inherente testimonio de la compañía,
A la innata revolución de tripas,
Dime cómo haces para dominar los períodos,
Los pasos de las escaleras en el camino del encuentro y el deseo,
Cómo te detienes en medio del vuelo.
Dime cómo planificas la controversia,
Cómo te tragas las verdades de los miedos y escudos,
Y cómo te sacudes las palabras que revelan corazones,
Y cómo haces para omitirse,
Y cómo haces para poner un límite desde el principio.
domingo, 4 de octubre de 2015
Solceridad
Ni siquiera un mes. Ni siquiera 6 veces nos hemos visto. Ni
siquiera sabía cuánto medías ni que la voz de tus ojos se mezclaría con El
Origen del miedo. Mi cabeza recuerda fragmentos tan coherentes en esta vorágine
que pareciera un espiral escrito, pauteado, detallado, con una coma acá y un
punto seguido allá ¿Cómo es que hay algo antes de que haya algo? ¿Cómo es que
nada de lo que ha sucedido después de esos instantes ha sido torpe o grosero?
Ni idea porque ese día estaba tan nervioso. Ni idea por qué
no terminé la etapa del geometry dash que debía. Ni sé bien por qué te hice un
dibujo. Ni sé por qué te invité al peda antes, casi adivinando que puedo ser yo
mismo contigo desde el principio ¿Se anticipaba mi cuerpo como un receptor del
futuro cercano que caería, se anticipaba a este ardor cálido en mi pecho? Ya
desde el primer momento me abofeteaste y me dijiste, no es necesario que
finjas.
- No es un muy buen día para tomar chela. Hace
frío igual.
- Siempre es un buen día para tomar chela.
- ._.
Las 5 primeras horas como todas las siguientes han sido tan
rápidas como las especulaciones que se salían de nuestras cabezas y se
transformaban en palabras tan especiales que no venían al caso. No
representaban el momento del comienzo porque los primeros escalones nunca
estuvieron.
- Tengo unos cogollos, pero se me olvidó
preguntarte ¿fumai cuando tomai?
- Emm sí. Pero no sé cómo quede ni que pase
después de eso.
No importa si no teníamos amigos en común. Si era primera
vez que nos veíamos. Si llevamos a dos amigos al parque o’higgins con la sola
excusa de darnos un beso dónde sea, aunque haya olor a pipí. Después comenzamos
a casi demostrar quiénes éramos. Conóceme y dime que te gusto. Fotos. Preguntas
absolutas. Sí quiero verte de nuevo. Obvio que sí. Emoticones que decían lo que
no podíamos hacer aún, lo que no podíamos expresar porque no podía definir lo
inefable que eras para mí. De sonrisas a besos, a sonrisas y besos sonrojados.
Ni siquiera dos
semanas y se sentía un tiempo. Y es que confundíamos el tiempo con profundidad,
el tiempo con lazos, el tiempo pasado con el tiempo futuro, el tiempo con la
verdad. Reinventamos nuestra historia. Nos pusimos cursis. Me dijiste que no
querías sufrir. Que anduviera tranqui. No acabé de entender ese tranqui hasta
ayer. Y es que nuestra descoordinación inicial evidente de ideas, besos y actos
se sienten como malos atajos para destinos más lindos. La pizza mala. Nuestros
segundos besos. El cuento de los abrazos al niño. El concepto de inteligencia.
Nada es para siempre. Fluir. Tranqui.
Y de pronto en medio de la oscuridad y “privacidad” del
cine, lo cursi se transformó en deseos que no eclipsaban lo cándido de nuestra
relación de cuatro visitas, sino que las completaban, nos representaban y nos
empujaban a la playa. Pero los planes del espiral escrito nos tenían otro lugar.
Una mirada fugaz a tus mundos. Trabajo. Amigos. Tu sexo y tu hacer el amor.
Después, otros raros taxistas. Otras confesiones. Otras preguntas y respuestas
absolutas. Y nuestra primera vez que “curtimos”
-“¿Qué sientes?”
- Rico, apretado, como paredes de fuego que no queman.
Eres un temblor, un estruendo, te desconozco pero te siento, nos encontramos aunque no nos veamos. Tus palabras me estremecen en el fondo y creo que no llegas a adivinar cuánto. "Mi amor". Mételo. Acaba adentro. La vulgaridad de las palabras es la cara de la misma moneda que me conmovió la primera vez que me tomaste la mano. Pides y desorbitas. Tómame. Tócame. Hunde tus senos en mi boca y déjame recorrerte persiguiendo tus muslos. Enséñame a conocerte. Enséñame que aprendemos rápido. Estamos tú y yo. Solos tú y yo. Y tú sabes todo lo precioso que es eso.
-“¿Qué sientes?”
- Rico, apretado, como paredes de fuego que no queman.
Eres un temblor, un estruendo, te desconozco pero te siento, nos encontramos aunque no nos veamos. Tus palabras me estremecen en el fondo y creo que no llegas a adivinar cuánto. "Mi amor". Mételo. Acaba adentro. La vulgaridad de las palabras es la cara de la misma moneda que me conmovió la primera vez que me tomaste la mano. Pides y desorbitas. Tómame. Tócame. Hunde tus senos en mi boca y déjame recorrerte persiguiendo tus muslos. Enséñame a conocerte. Enséñame que aprendemos rápido. Estamos tú y yo. Solos tú y yo. Y tú sabes todo lo precioso que es eso.
Por más que piense en todo esto no hay forma de describir ni
verbalizar nada. Escribirlo sería tan imposible como olvidarlo. Lo inefable que
eres es simplemente pasar tiempo a tu lado. Disfrutar el presente. Mis escudos
ya nulos se desvanecieron con tus palabras y con tu cuerpo. Me hiciste tuyo con
una cruz en la frente y una frase de los 80. Y me sentí tan bien con eso, aunque
haya sido una broma, porque me devolviste.
sábado, 8 de agosto de 2015
Viviendo el trauma otra vez.
A los 22 años me titulé. Si no fuera tan "exitistamente burgués", seguramente pensaría que salir tan rápido de la u fue la mayor estupidez realizada. Si no quisiera endeudarme más, si no quisiera seguir siendo un grillete para mis padres, si no quisiera seguir tomando báltica, si no quisiera sentirme fracasado... bueno, no puedo razonar más allá de mi "exitismo burgués".
Y así, en esta actitud, queriendo trabajar dónde sea y cómo sea de profesor, llegué a una realidad odiada, una realidad que jamás conocería desde adentro. "¿Tu creís que esos colegios les importa algo más que la plata? ¿Tú creís que existe una labor de formación, de preocupación, de educación crítica en esas mierdas? ¿Tú creís que en esos colegios protegen a los profes, valoran su trabajo? ¿Tú creís que vale la pena algún saco weá que salga o trabaje ahí?" No una, sino decenas de veces me había expresado despectivamente de esas instituciones.
Aún lo sigo haciendo. Pendejos cuicos, viven en su burbuja... qué weá, si mis colegas con suerte saben cuánto sale el pasaje de micro y cómo funciona la bip!, con suerte saben que existen otras comunas, cuánto es el mínimo, sobre la carrera docente, sobre las estrategias de la prensa, sobre la pasta, sobre la realidad educacional de los municipales, sobre el mundo... y se señalan a sí mismos "No si este colegio no es cuico, es clase media" "tienen un poco más de plata no más que el resto, pero no son cuicos, hay otros más caros"
...
¿No es cuico? ¿320 mensual y no es cuico? ¿Saben acaso cuánto es el sueldo mínimo? Me pagan como con 3 pendejos y medio y le hago clases a 200 ¿Y no es lucro? No tienen data en las salas, no tienen gimnasio, tienen una biblioteca digna de los peores recuerdos de mi escuela, les pagan el mínimo a los auxiliares... ¿y no es cuico? ¿Acaso ven otro fin que no sea el puto lucro? Ah sí, nuestros pequeños nobles objetivos.
Y acá estoy... vendido, como una puta asquerosa de sus expectativas materialistas sistémicas, como una perra esperando sus sucias migajas ¿Si no qué estaría haciendo? Nada. Tomando todos los días igual que ahora, pero sin plata.
El trauma, el trauma. "¡Hola buenos días cómo está mi niño!" La profe más seca (y un tanto venenosa producto de su hermosa inteligencia social) saludándome con su vozarrón enérgico. Hola Gabi, jajaj bien estoy poh y tú, sí la pasé bien en las vacaciones y tú, sí estuvo bacán el último día..." Holaaaa buenos días.. aaay no quiero estar acá, estoy igual que Juan" dice la Caro al mundo que la escucha enterneciéndonos con su mirada de madre de sus hijos como todos los días y sus caras sinceras. "Hola conchetumadre, dame permiso, tengo sueño, es que ayer me quedé dormida a las 1, es que tuve el matrimonio-cumpleaños-carrete-laweáqueseaquenuncateinvitaréporqueerisfeoyflaite ayer y uuuuy estoy cagada de sueño" me dice la Nati, mi compañera que me ha abierto los ojos sobre la comuna de "Barnechea" (sin el lo), y me acompaña, me acompaña de verdad en este trauma. "Hola Ricardo, cómo estai, oooh tenís la nariz helada"... me dice la Anita con toda la fuerza de su mirada, con su preocupación sincera, con sus pecas hermosas, con su voz de mujer y su ropa de maipucina que vive en las condes, y me ilusiona (como todos los días) a conseguir estar dentro de ella...
Y así, feliz de contrastar con los demás, feliz de no estar unidos a su forma de vida de adultos consagrados en las deudas y en los objetivos sociales modelos (aún), entro a la sala y la única forma de existir en ese mundo de pequeños reencuentros es alzando la voz... ¡Asiento! -malas caras, buenas caras, sonrisas que responden a la mía- Bueno niños, volvimos de vacaciones y créanme, que si ustedes están tristes, yo estoy peor... pero así es la vida, así que, considerando que vamos a perder clases como siempre el segundo semestre, saquen el cuaderno y el libro en la página 136... -esta frase, aunque no lo crean niños, me duele más a mí que a ustedes- qué hiciste para las vacaciones -relleno- ya, copien el O.A. -OAAAA a lo teletubbie dicen algunos pendejos-y...
Buenos días profe, cómo está, lo pasó bien en vacaciones, qué hizo? Yo fui a la isla de Pascua, es bacán profe, tiene que ir, se puede bucear y los moaís son geniales, tercera vez que voy... Siii? Que bacán Consuelo (así se llama más encima!), y cuánto sale eso? supiste? Aaah no tanto, y tus papás por qué van tanto para allá? Aaah, algún día invitaré a mis viejos para allá... me consuelo diciéndole a la Consuelo mi consuelo.
Profe qué vamos a ver ahora? Me estudié toda la unidad antes de entrar porque quería saber bien lo que habla, es que usted sabe tanto Miss...ter! (se confunde) jajaja :)... Me dice la María José -yo le diría que hermosa eres, te pasai, me hacís sentir pedófilo, pero no te preocupís no lo soy, en verdad detesto a los niños - Nada, puras cosas fomes poh María José, si estamos en el colegio, no en fantasilandia, tan fomes que hasta yo me aburro. "Ay profe si usted es entrete, siempre me hace reir, las clases que más me gustan son la de usted y la de lenguaje!, siempre me acuerdo de esas clases, son muy interesantes". Alude a mí y a la Anita con su ñoñez colegial elogiadora. Sinceramente gracias María José.
Ya es jueves. Los de séptimo. Me contagian su depresión adolescente. Y así chicos, el cristianismo es una religión pero también es parte de la historia y por eso tenemos que estudiarlo, aparte que yisuscrais igual es interesante poh... "Profe, profe, profe!"- es interesante porque su mensaje es totalmente distinto a todas las religiones pragmáticas del período- "Profe, profe, profe!"- ya que antes si existía un Dios que servía pa que crezca el pasto más rápido, bueno, adorémoslo qué tanto, no existía esta cosa del dios verdadero único asesino - "Profe, profe, profe!" - Qué querís oh - ¿Cree en Dios?- Mmmm pucha aún me digo cristiano pero pregúntame en dos meses que yo cacho que ahí ya soy ateo, no sé -jajajajajaja- todo el curso. Es como si fuera broma para ellos... pero para mí es la verdad :(
Y ya es viernes. No puedo más del sueño. Profe, por qué es tan simpático? - Yo? Simpático? Pero Arteaga hasta imito tu voz rasposa para molestarte - Si sé profe, pero me pidió permiso pa hacerme bullying poh, eso no lo hace nadie más - xDD.
Aperece un otroyo sistematizador que aplica el "constructivismo conductista" del silencio porque sino se callan, no trabajan... y se retuerce con sus alumnos cuando se callan, se retuerce del dolor interno "Ya chiquillos no estén tan callados poh, si pueden hablar poh" ¡POR FAVOR! Por favor se los pido chiquillos... no me hagan sentir tan efectivo en la sublimación del autoritarismo, por favor... se los pido, sean ustedes, aprendan siendo ustedes, pero déjenme ser yo mismo... se los pido por favor...
Viviendo el trauma de ser autoridad. De ser una figura de autoridad. De representarla en toda su expresión. Desde que hablo, desde que me muevo, desde que te miro señor Nicolás, y desde que te reprocho señor Benja, y pones cara de hipócrita diciéndome que no eras tú el que hablaba. Viviendo el trauma de defender en la práctica cotidiana laboral un sistema educativo asqueroso. Diciendo que copien cosas intrascendentes y queriéndola hacer trascendentes para ellos pero más difícilmente, convenciéndome a mi mismo que vale la pena realizarlo.
Y así, me doy cuenta, me siento nuevamente, me preocupo de mí mismo otra vez, estoy en el colegio. Estoy en el colegio. Dónde mi odio tiene límites. Dónde mi actitud debe mostrar buena convivencia. Donde es mejor sonreir porque si estás sincero en la depresión, REcagaste. Dónde todo mi clasismo y odio al capitalismo son cosas del pasado... Dónde estos 25 años de aprendizaje protocolar se ponen en práctica en el hermoso ensayo de vivir feliz dentro de todo, en el teatro de la pretensión de trascendencia, y ya sé que está mal pensar así, pero es que aun no aprendo a ser hipócrita.
Y así, en esta actitud, queriendo trabajar dónde sea y cómo sea de profesor, llegué a una realidad odiada, una realidad que jamás conocería desde adentro. "¿Tu creís que esos colegios les importa algo más que la plata? ¿Tú creís que existe una labor de formación, de preocupación, de educación crítica en esas mierdas? ¿Tú creís que en esos colegios protegen a los profes, valoran su trabajo? ¿Tú creís que vale la pena algún saco weá que salga o trabaje ahí?" No una, sino decenas de veces me había expresado despectivamente de esas instituciones.
Aún lo sigo haciendo. Pendejos cuicos, viven en su burbuja... qué weá, si mis colegas con suerte saben cuánto sale el pasaje de micro y cómo funciona la bip!, con suerte saben que existen otras comunas, cuánto es el mínimo, sobre la carrera docente, sobre las estrategias de la prensa, sobre la pasta, sobre la realidad educacional de los municipales, sobre el mundo... y se señalan a sí mismos "No si este colegio no es cuico, es clase media" "tienen un poco más de plata no más que el resto, pero no son cuicos, hay otros más caros"
...
¿No es cuico? ¿320 mensual y no es cuico? ¿Saben acaso cuánto es el sueldo mínimo? Me pagan como con 3 pendejos y medio y le hago clases a 200 ¿Y no es lucro? No tienen data en las salas, no tienen gimnasio, tienen una biblioteca digna de los peores recuerdos de mi escuela, les pagan el mínimo a los auxiliares... ¿y no es cuico? ¿Acaso ven otro fin que no sea el puto lucro? Ah sí, nuestros pequeños nobles objetivos.
Y acá estoy... vendido, como una puta asquerosa de sus expectativas materialistas sistémicas, como una perra esperando sus sucias migajas ¿Si no qué estaría haciendo? Nada. Tomando todos los días igual que ahora, pero sin plata.
El trauma, el trauma. "¡Hola buenos días cómo está mi niño!" La profe más seca (y un tanto venenosa producto de su hermosa inteligencia social) saludándome con su vozarrón enérgico. Hola Gabi, jajaj bien estoy poh y tú, sí la pasé bien en las vacaciones y tú, sí estuvo bacán el último día..." Holaaaa buenos días.. aaay no quiero estar acá, estoy igual que Juan" dice la Caro al mundo que la escucha enterneciéndonos con su mirada de madre de sus hijos como todos los días y sus caras sinceras. "Hola conchetumadre, dame permiso, tengo sueño, es que ayer me quedé dormida a las 1, es que tuve el matrimonio-cumpleaños-carrete-laweáqueseaquenuncateinvitaréporqueerisfeoyflaite ayer y uuuuy estoy cagada de sueño" me dice la Nati, mi compañera que me ha abierto los ojos sobre la comuna de "Barnechea" (sin el lo), y me acompaña, me acompaña de verdad en este trauma. "Hola Ricardo, cómo estai, oooh tenís la nariz helada"... me dice la Anita con toda la fuerza de su mirada, con su preocupación sincera, con sus pecas hermosas, con su voz de mujer y su ropa de maipucina que vive en las condes, y me ilusiona (como todos los días) a conseguir estar dentro de ella...
Y así, feliz de contrastar con los demás, feliz de no estar unidos a su forma de vida de adultos consagrados en las deudas y en los objetivos sociales modelos (aún), entro a la sala y la única forma de existir en ese mundo de pequeños reencuentros es alzando la voz... ¡Asiento! -malas caras, buenas caras, sonrisas que responden a la mía- Bueno niños, volvimos de vacaciones y créanme, que si ustedes están tristes, yo estoy peor... pero así es la vida, así que, considerando que vamos a perder clases como siempre el segundo semestre, saquen el cuaderno y el libro en la página 136... -esta frase, aunque no lo crean niños, me duele más a mí que a ustedes- qué hiciste para las vacaciones -relleno- ya, copien el O.A. -OAAAA a lo teletubbie dicen algunos pendejos-y...
Buenos días profe, cómo está, lo pasó bien en vacaciones, qué hizo? Yo fui a la isla de Pascua, es bacán profe, tiene que ir, se puede bucear y los moaís son geniales, tercera vez que voy... Siii? Que bacán Consuelo (así se llama más encima!), y cuánto sale eso? supiste? Aaah no tanto, y tus papás por qué van tanto para allá? Aaah, algún día invitaré a mis viejos para allá... me consuelo diciéndole a la Consuelo mi consuelo.
Profe qué vamos a ver ahora? Me estudié toda la unidad antes de entrar porque quería saber bien lo que habla, es que usted sabe tanto Miss...ter! (se confunde) jajaja :)... Me dice la María José -yo le diría que hermosa eres, te pasai, me hacís sentir pedófilo, pero no te preocupís no lo soy, en verdad detesto a los niños - Nada, puras cosas fomes poh María José, si estamos en el colegio, no en fantasilandia, tan fomes que hasta yo me aburro. "Ay profe si usted es entrete, siempre me hace reir, las clases que más me gustan son la de usted y la de lenguaje!, siempre me acuerdo de esas clases, son muy interesantes". Alude a mí y a la Anita con su ñoñez colegial elogiadora. Sinceramente gracias María José.
Ya es jueves. Los de séptimo. Me contagian su depresión adolescente. Y así chicos, el cristianismo es una religión pero también es parte de la historia y por eso tenemos que estudiarlo, aparte que yisuscrais igual es interesante poh... "Profe, profe, profe!"- es interesante porque su mensaje es totalmente distinto a todas las religiones pragmáticas del período- "Profe, profe, profe!"- ya que antes si existía un Dios que servía pa que crezca el pasto más rápido, bueno, adorémoslo qué tanto, no existía esta cosa del dios verdadero único asesino - "Profe, profe, profe!" - Qué querís oh - ¿Cree en Dios?- Mmmm pucha aún me digo cristiano pero pregúntame en dos meses que yo cacho que ahí ya soy ateo, no sé -jajajajajaja- todo el curso. Es como si fuera broma para ellos... pero para mí es la verdad :(
Y ya es viernes. No puedo más del sueño. Profe, por qué es tan simpático? - Yo? Simpático? Pero Arteaga hasta imito tu voz rasposa para molestarte - Si sé profe, pero me pidió permiso pa hacerme bullying poh, eso no lo hace nadie más - xDD.
Aperece un otroyo sistematizador que aplica el "constructivismo conductista" del silencio porque sino se callan, no trabajan... y se retuerce con sus alumnos cuando se callan, se retuerce del dolor interno "Ya chiquillos no estén tan callados poh, si pueden hablar poh" ¡POR FAVOR! Por favor se los pido chiquillos... no me hagan sentir tan efectivo en la sublimación del autoritarismo, por favor... se los pido, sean ustedes, aprendan siendo ustedes, pero déjenme ser yo mismo... se los pido por favor...
Viviendo el trauma de ser autoridad. De ser una figura de autoridad. De representarla en toda su expresión. Desde que hablo, desde que me muevo, desde que te miro señor Nicolás, y desde que te reprocho señor Benja, y pones cara de hipócrita diciéndome que no eras tú el que hablaba. Viviendo el trauma de defender en la práctica cotidiana laboral un sistema educativo asqueroso. Diciendo que copien cosas intrascendentes y queriéndola hacer trascendentes para ellos pero más difícilmente, convenciéndome a mi mismo que vale la pena realizarlo.
Y así, me doy cuenta, me siento nuevamente, me preocupo de mí mismo otra vez, estoy en el colegio. Estoy en el colegio. Dónde mi odio tiene límites. Dónde mi actitud debe mostrar buena convivencia. Donde es mejor sonreir porque si estás sincero en la depresión, REcagaste. Dónde todo mi clasismo y odio al capitalismo son cosas del pasado... Dónde estos 25 años de aprendizaje protocolar se ponen en práctica en el hermoso ensayo de vivir feliz dentro de todo, en el teatro de la pretensión de trascendencia, y ya sé que está mal pensar así, pero es que aun no aprendo a ser hipócrita.
sábado, 4 de julio de 2015
Debilidad.
Atascado voy en la maquinaria del cotidiano vivir,
Ya no tengo fuerzas para derrotar,
Mi vacío,
Mi debilidad,
Ni ver mi reflejo.
Voy viviendo porque estoy vivo,
Trabajando por el tiempo invertido,
Conversando porque me conversan,
Pensando porque es mi naturaleza,
Pero sintiendo vergüenza,
De dejarme atrapar en el plan del sistema.
Ese plan que me dice que fuerza es ignorancia
Guerra es paz,
Libertad es esclavitud,
Que vivir porque estoy vivo es virtud,
Que trabajar así es mi vocación,
Que tengo muchos amigos y soy buen colega,
Que pensar me hace inteligente,
Que está bien ser parte de la sociedad.
La cruz que recojo todos los días,
Se llama expectativas derrumbas,
desilusión,
pérdida del rumbo,
Es un peso por gravedad,
sin ninguna meta,
sin ninguna verdad.
Esos tres o cuatro amores que no supe cuidar ni aprovechar,
Me motivan a desear,
A dar todo por recuperar,
La esperanza de aprender a amar,
De dejar de menospreciar,
Valorar.
Y es que es increíble lo rápidamente fácil que las cosas terminan para mí,
Se vuelven aburridas, normales, comunes, fáciles, desechables.
Papas fritas, arrollados queso, chelas, pitos, cereales con yoghurt, pizza, porotos, nada me satisface,
Verte a ti o verla a ella, estar acá, verlos a ustedes, estar con mi familia, es lo mismo que pasear en la plaza solo,
Dibujar, hacer la tesis, estudiar, preparar las clases, comprar el pc o una chaqueta, me traen el mismo bienestar que comer una sopaipilla, que patear una piedra, que pestañear o decir que wena.
Lo que más me motiva hoy en día,
Es tener mi propio espacio,
Un amarre a la realidad,
Una evidencia de mi existencia física,
Vivir luego mi soledad y dejar de pegoteársela a los demás.
Ya no tengo fuerzas para derrotar,
Mi vacío,
Mi debilidad,
Ni ver mi reflejo.
Voy viviendo porque estoy vivo,
Trabajando por el tiempo invertido,
Conversando porque me conversan,
Pensando porque es mi naturaleza,
Pero sintiendo vergüenza,
De dejarme atrapar en el plan del sistema.
Ese plan que me dice que fuerza es ignorancia
Guerra es paz,
Libertad es esclavitud,
Que vivir porque estoy vivo es virtud,
Que trabajar así es mi vocación,
Que tengo muchos amigos y soy buen colega,
Que pensar me hace inteligente,
Que está bien ser parte de la sociedad.
La cruz que recojo todos los días,
Se llama expectativas derrumbas,
desilusión,
pérdida del rumbo,
Es un peso por gravedad,
sin ninguna meta,
sin ninguna verdad.
Esos tres o cuatro amores que no supe cuidar ni aprovechar,
Me motivan a desear,
A dar todo por recuperar,
La esperanza de aprender a amar,
De dejar de menospreciar,
Valorar.
Y es que es increíble lo rápidamente fácil que las cosas terminan para mí,
Se vuelven aburridas, normales, comunes, fáciles, desechables.
Papas fritas, arrollados queso, chelas, pitos, cereales con yoghurt, pizza, porotos, nada me satisface,
Verte a ti o verla a ella, estar acá, verlos a ustedes, estar con mi familia, es lo mismo que pasear en la plaza solo,
Dibujar, hacer la tesis, estudiar, preparar las clases, comprar el pc o una chaqueta, me traen el mismo bienestar que comer una sopaipilla, que patear una piedra, que pestañear o decir que wena.
Lo que más me motiva hoy en día,
Es tener mi propio espacio,
Un amarre a la realidad,
Una evidencia de mi existencia física,
Vivir luego mi soledad y dejar de pegoteársela a los demás.
lunes, 15 de junio de 2015
Crisis de pánico.
Y de esta manera, se va terminando el día sin nada especial. Sin ningún objetivo. Sin ninguna inclinación en especial. Un día normal.
- ¿Té o café?
- Ninguno... gracias.
Mi mamá aun me pregunta qué tomaré de once y yo creo que hace 3 años que no tomo nada para tomar en la once. Me sigue poniendo la taza los domingos y me hace la misma pregunta todas las semanas y yo sigo apartando la taza para comer lo que sea.
Es como un mundo que terminó para mí. Nada nace pero tampoco nada muere en él. El correr del tiempo es vivir solo en este mundo o si me salgo de mí, una condición necesaria de la existencia de otras personas. Así tiene que ser supongo.
Cuatro personas. Normales, adultas, niñas, lindas, seguras de sí mismas, drogadictas, sanas, con muchas virtudes morales, cognitivas o físicas. Les ha dado crisis de pánico. Pregunto para saber qué es eso. Pregunto para saber por qué les dio. Miedo a la gente, miedo al presente, al futuro, a la soledad, a las fiestas, al transantiago y su hacinamiento, a un examen, a no cumplir las expectativas, entre otras muchas explicaciones posibles, son solo excusas para justificar el desconocimiento de ellos mismos y el presentimiento de la misma desaparición, las lágrimas como ríos, la desesperada búsqueda y el vacío... el miedo latente a que reaparezca, tratamientos sicológicos y psiquiátricos, el alta, miedo latente que reaparezca se borra en el día a día ¿Pero en serio, qué son las crisis de pánico? ¿Cómo se sigue viviendo después de eso?
Me concentro en mí. Cierro los ojos, estoy cómodo pero no acostado porque últimamente me duermo fácil. Ya no tengo insomnio, eso es bueno. Me miro a mi mismo. ¿Qué me angustia? Mi cuerpo no es perfecto, nunca lo ha sido ni nunca lo será; me duelen las rodillas por correr y a veces por nada, los dientes no están tan blancos como antes, mi vegetarianismo por 11 años y la cantidad insólita de veces que me he curado hasta borrarme algo tienen que provocar en mi salud.
Segundo, ser normal, ser uno más como está planeado desde que nací, con rut, endeudado para tener casa, oportunidad que tomo deja de lado marginados del sistema, estudiar en el extranjero, tener computador nuevo, ser más empático, leer más, participar en organizaciones sociales, fundar una revista, normalidad, normalidad, superficialidad, estupidez, camino en un carril, protocolo, vivir como quieren que viva sin hacer problemas, comenzar a pensar como todo el mundo, agradar y que te agrade todo el mundo, sonreír a los niños por el profesionalismo, valorar a mis amigos y familia ¿Por qué pienso esto? ¿Por qué no pienso mejor las cosas que me hacen feliz? Porque valen mierda, son justificaciones para vivir alegre y no hacer lo que te da miedo, revolución, fracaso, normalidad, estupidez, superficialidad, pensar que quizás quiero tener hijos, ir al cine, comer papas fritas, estar conforme con lo que gano y con esta vida de ganado que trazó mi buena adecuación al sistema, conformidad, que bueno pagar escolar, conformidad, que bueno abrí una cuenta de ahorro para la vivienda, normalidad, me encantaría ver a la Caro, la Melah, la profe Cecilia, la Domi, al Felipe, estupidez, que buen pc tengo ahora, superficialidad, gracias mamá por el almuerzo, normalidad, esto niños, es importante porque sino no entenderíamos porque nuestra democracia es como es, estupidez, que bueno el carrete del otro día loco, superficialidad, normalidad, estupidez, conformidad.
Mis latidos del corazón. Los siento fuertes, incontrolables pero de pronto se vuelven punzantes, fríos, desesperados. No quiero vivir así. No quiero ser así. No quiero y no puedo hacer nada para salir de esta mierda. No quiero pensar así. Por la mierda que soy estúpido. No quiero ser uno más. Por qué estoy trabajando en un colegio cuico. Por qué me estoy quedando callado cuando lo único que quiero es gritarle a la gente. Por qué me cuesta ser sincero cuando escucho y decir lo que pienso o siento. Por qué mierda estoy siguiendo lo que me dice el currículum. Por qué tengo miedo de perder la pega. Por qué pienso que el sexo es tan importante aun. Por qué hago que no me importa. Por qué me junto con estos weones. Por qué me río de esa estupidez. Por qué no sostuve ni dos segundos la mirada con el tío que me pidió plata pal copete. Por qué molesto tanto a la gente. Por qué a veces nada me importa y a veces todo y el pum pum de cada latido ya se van haciendo nada, me detuve. Ojos llorosos. El frío en el pecho se va haciendo cálido. No pude seguir más. Mi mente y mi cuerpo de pronto, se detuvieron, perdieron la concentración, me protegieron. La Kerri estaba a mi lado no sé hace cuánto, quizás ella fue.
¿Puedo suicidarme solo pensándolo? ¿Es así una crisis de pánico? No sé. Pero la gente que sigue en ese camino quizás llega al nirvana, al suicidio o se despierta teniendo más sed que ganas de vivir.
Que mes mas malo mayo. Junio va bien como que escalo mi sucia ratonera y alcanzo las nubes de vez en cuando, gracias a la vuelta de mi obsesión.
- ¿Té o café?
- Ninguno... gracias.
Mi mamá aun me pregunta qué tomaré de once y yo creo que hace 3 años que no tomo nada para tomar en la once. Me sigue poniendo la taza los domingos y me hace la misma pregunta todas las semanas y yo sigo apartando la taza para comer lo que sea.
Es como un mundo que terminó para mí. Nada nace pero tampoco nada muere en él. El correr del tiempo es vivir solo en este mundo o si me salgo de mí, una condición necesaria de la existencia de otras personas. Así tiene que ser supongo.
Cuatro personas. Normales, adultas, niñas, lindas, seguras de sí mismas, drogadictas, sanas, con muchas virtudes morales, cognitivas o físicas. Les ha dado crisis de pánico. Pregunto para saber qué es eso. Pregunto para saber por qué les dio. Miedo a la gente, miedo al presente, al futuro, a la soledad, a las fiestas, al transantiago y su hacinamiento, a un examen, a no cumplir las expectativas, entre otras muchas explicaciones posibles, son solo excusas para justificar el desconocimiento de ellos mismos y el presentimiento de la misma desaparición, las lágrimas como ríos, la desesperada búsqueda y el vacío... el miedo latente a que reaparezca, tratamientos sicológicos y psiquiátricos, el alta, miedo latente que reaparezca se borra en el día a día ¿Pero en serio, qué son las crisis de pánico? ¿Cómo se sigue viviendo después de eso?
Me concentro en mí. Cierro los ojos, estoy cómodo pero no acostado porque últimamente me duermo fácil. Ya no tengo insomnio, eso es bueno. Me miro a mi mismo. ¿Qué me angustia? Mi cuerpo no es perfecto, nunca lo ha sido ni nunca lo será; me duelen las rodillas por correr y a veces por nada, los dientes no están tan blancos como antes, mi vegetarianismo por 11 años y la cantidad insólita de veces que me he curado hasta borrarme algo tienen que provocar en mi salud.
Segundo, ser normal, ser uno más como está planeado desde que nací, con rut, endeudado para tener casa, oportunidad que tomo deja de lado marginados del sistema, estudiar en el extranjero, tener computador nuevo, ser más empático, leer más, participar en organizaciones sociales, fundar una revista, normalidad, normalidad, superficialidad, estupidez, camino en un carril, protocolo, vivir como quieren que viva sin hacer problemas, comenzar a pensar como todo el mundo, agradar y que te agrade todo el mundo, sonreír a los niños por el profesionalismo, valorar a mis amigos y familia ¿Por qué pienso esto? ¿Por qué no pienso mejor las cosas que me hacen feliz? Porque valen mierda, son justificaciones para vivir alegre y no hacer lo que te da miedo, revolución, fracaso, normalidad, estupidez, superficialidad, pensar que quizás quiero tener hijos, ir al cine, comer papas fritas, estar conforme con lo que gano y con esta vida de ganado que trazó mi buena adecuación al sistema, conformidad, que bueno pagar escolar, conformidad, que bueno abrí una cuenta de ahorro para la vivienda, normalidad, me encantaría ver a la Caro, la Melah, la profe Cecilia, la Domi, al Felipe, estupidez, que buen pc tengo ahora, superficialidad, gracias mamá por el almuerzo, normalidad, esto niños, es importante porque sino no entenderíamos porque nuestra democracia es como es, estupidez, que bueno el carrete del otro día loco, superficialidad, normalidad, estupidez, conformidad.
Mis latidos del corazón. Los siento fuertes, incontrolables pero de pronto se vuelven punzantes, fríos, desesperados. No quiero vivir así. No quiero ser así. No quiero y no puedo hacer nada para salir de esta mierda. No quiero pensar así. Por la mierda que soy estúpido. No quiero ser uno más. Por qué estoy trabajando en un colegio cuico. Por qué me estoy quedando callado cuando lo único que quiero es gritarle a la gente. Por qué me cuesta ser sincero cuando escucho y decir lo que pienso o siento. Por qué mierda estoy siguiendo lo que me dice el currículum. Por qué tengo miedo de perder la pega. Por qué pienso que el sexo es tan importante aun. Por qué hago que no me importa. Por qué me junto con estos weones. Por qué me río de esa estupidez. Por qué no sostuve ni dos segundos la mirada con el tío que me pidió plata pal copete. Por qué molesto tanto a la gente. Por qué a veces nada me importa y a veces todo y el pum pum de cada latido ya se van haciendo nada, me detuve. Ojos llorosos. El frío en el pecho se va haciendo cálido. No pude seguir más. Mi mente y mi cuerpo de pronto, se detuvieron, perdieron la concentración, me protegieron. La Kerri estaba a mi lado no sé hace cuánto, quizás ella fue.
¿Puedo suicidarme solo pensándolo? ¿Es así una crisis de pánico? No sé. Pero la gente que sigue en ese camino quizás llega al nirvana, al suicidio o se despierta teniendo más sed que ganas de vivir.
Que mes mas malo mayo. Junio va bien como que escalo mi sucia ratonera y alcanzo las nubes de vez en cuando, gracias a la vuelta de mi obsesión.
lunes, 11 de mayo de 2015
Alcoholismo.
Esa palabra es chistosa aunque también trágica ¿Somos realmente alcohólicos? Unos quedándose dormidos, otros vomitando, otros perdiendo la memoria, perdiendo dientes, piel, datos de computador, dignidad, metas, días de recuperación, el sucio dinero, pero también ganando historias que no serían posibles sin ese requisito de estupidez semanal, relaciones improbables sin esa necesaria autoconfianza y ridícula valentía, disfrutes de humillaciones ajenas y ofensas a la moral y las buenas costumbres.
El alcohol destilado dejó de gustarme y dejé de obligarme a que me guste porque realmente es una mierda, es ataoso y hay que andar con hielo. Chela y vino son mis patrones. Aun me siento zorrón por decirle chela y no pilsener o cerveza. Pero bueno. La emoción y sentimiento de que todo está bien, de que estoy con las únicas personas que me aceptan (no la apoyan) completamente en mis locuras momentáneas y en todos mis estados posibles y por haber, están ahí, no se las puedo ni explicar.
El alcohol destilado dejó de gustarme y dejé de obligarme a que me guste porque realmente es una mierda, es ataoso y hay que andar con hielo. Chela y vino son mis patrones. Aun me siento zorrón por decirle chela y no pilsener o cerveza. Pero bueno. La emoción y sentimiento de que todo está bien, de que estoy con las únicas personas que me aceptan (no la apoyan) completamente en mis locuras momentáneas y en todos mis estados posibles y por haber, están ahí, no se las puedo ni explicar.
Lamento ser un imbécil y de vez en cuando en vez preguntar, cómo te sentiste o qué ocurrió en detalles, a veces contesto mal diciendo qué cosa parecida me ha pasado... lo siento en verdad. Es totalmente inefable el amor que les tengo, que roza lo gay pues la conexión es tan pura sin el contacto físico (que acorta muchos caminos) además de "abrazos masculinos". Me gustaría que hiciéramos más que simplemente fortalecer nuestros lazos mutuamente... podríamos mostrarle al mundo de lo que somos capaces. Pero bueno, después de estudiar.
El alcoholismo es una cárcel pero también es sentirse libre. Estúpidamente libres poniendo en peligro nuestra vida en este mundo de mierda. Regalándonos a la posible maldad, pero gozando y quitándole minutos a la responsabilidad, a las formas correctas de comportamiento, a las convenciones sociales, o eso sentimos al menos, porque en realidad hasta estar borracho, golpear a alguien, destruir propaganda, ser un jote de mierda, todo, está tipificado en la ley, en el imaginario y en verdad te sientes loco por bailar curado, pero en realidad es una estupidez pensada, normal, que no revoluciona nada más que nuestras hormonas.
Cuando me siento exactamente como ahora, a punto de hacer clases, a punto de ponerme la máscara de persona seria que le importa realmente lo que vamos a hablar en clases con los "niñitos", realmente me siento como si estuviera a punto de emborracharme como siempre.
Cuando me siento exactamente como ahora, a punto de hacer clases, a punto de ponerme la máscara de persona seria que le importa realmente lo que vamos a hablar en clases con los "niñitos", realmente me siento como si estuviera a punto de emborracharme como siempre.
La rutina es terrible. Pero la rutina es aun peor cuando se repite con grupos de gente ¿Quién soy para ellos? ¿Quiénes son para mí? ¿Por qué estoy haciendo esto, parándome acá, haciendo clases de contenidos con los que no estoy ni someramente de acuerdo ideológicamente ni menos humanamente? ¿Por el dinero? ¿Me gusta? ¿No me gusta?
Sinceramente es como dejarme llevar por el primer litro de cerveza, una vez que empiezo, no puedo ni siquiera detenerme a pensar en el por qué sigo, o por qué no me detengo. Es una enajenación ensordecedora, que no atiende a razones, solo a mi instinto humano de no detenerme. Me encanta hablar, me encanta ver sus caras de sorpresas, me encanta ver cómo se sorprenden, se sitúan en el mundo, comienzan a criticar y se dan cuenta que ellos mismos construyen así que pueden ser hijos de puta o altruistas, lo tienen en sus manos y se dan cuenta de su poder.
Odio encasillarlos, odio poner observaciones y por eso nunca lo hago, odio tener que levantar la voz, mirarlos fijamente, hacerlos responsables por algo que me conviene (seguir la clase, no perder el ritmo) pasándolos a llevar por el simple hecho de que yo soy más grande o tengo un título profesional. No me da ni un puto Derecho. Pero lo peor, estoy cayendo en la institucionalización, pensando como la institución, pues a veces pienso que sí lo necesitan, sino serán futuros psicópatas violentos y mentirosos, egoístas pululando por el mundo y mediocres que ni siquiera saben qué es el esfuerzo y la gratificación de ser responsables ¿Sino lo aprenden ahora, cuándo?
Ven... hago juicios proyectivos como el más estúpido de los estúpidos profesores. Quizás les tenga rencor por ser cuicos. Quizás les tenga envidia por ser jóvenes e inocentes. Quizás les tengo amor y solo deseo lo mejor para ellos, aunque pase a llevar sus primeros instintos. Quizás solo soy un profesorucho más que se siente diferente por ser más joven que los demás, por no tener la intención de tener hijos y por no autoconvencerme como todos los profesoruchos que este trabajo es el mejor del mundo. Egocéntricos.
Cuando me siento en el fin del mundo y que nada tiene sentido, simplemente podría renunciar e irme a morir de hambre sin ningún problema. Por eso a veces la familia es detestable, te oprime, te encamina, te ata a un destino poderosamente protocolar. No me voy a ir hasta invitarlos a isla de Pascua, ojalá me vaya luego, es terriblemente fome seguir viviendo con padres.
Cuando me siento en el fin del mundo y que nada tiene sentido, simplemente podría renunciar e irme a morir de hambre sin ningún problema. Por eso a veces la familia es detestable, te oprime, te encamina, te ata a un destino poderosamente protocolar. No me voy a ir hasta invitarlos a isla de Pascua, ojalá me vaya luego, es terriblemente fome seguir viviendo con padres.
domingo, 26 de abril de 2015
Reencuentro.
El empeño de vida pareciera que más que nada, obedece a ese instinto de la juventud, a esa búsqueda de la trascendencia según el cual todo individuo debe tener una sólida y emancipadora vocación sin la cual la vida no es tolerable. Y con todo aun así, es un camino ya demasiado recorrido, difícil de lo estúpido que es seguirlo.
Y esto es sólo un ejemplo más de cómo los adultos transforman las cosas mágicas, como la vida misma en... no sé, trabajo. Y lo peor. Y soy adulto también.
Escribo para salirme de este cuerpo, para salirme de mi casilla social dentro de la cual soy valorado como profesor, como joven que aporta a la familia con su sueldo y como un consumista en ascenso que acaba de comprarse por primera vez un nuevo celular y que al preguntar de su madre "¿Qué más te vas a comprar?" Contesta rápidamente "Un computador nuevo la raja... y una bicicleta... y después una casa". Mi mamá quedó con cara de satisfacción sopesando y reafirmando nuevamente su impresión que al menos su hijo no será un alcohólico mujeriego que muera en una carrera de autos o solo botado en la calle.
Al escucharme contestando así, no pude sino quedarme mirando fijo un punto y buscar desesperadamente un escape, una salida. Un simple alejamiento de cámara hubiese sabido captar perfectamente mi repugnancia ante estas palabras consumistas... ¿Dónde está el altruismo?
Cuesta encontrarme, me cuesta mirarme al espejo y encontrar al Ricardo chico egoísta y caprichoso, luchando con el nuevo Ricardo adolescente que destruía todo con la fuerza de la justicia creadora, con la fuerza de sentirse en un eterno vorágine original eficiente de ideas que crecerían solamente con el impulso de mi vida ¿Dónde está la revolución? Los viejos estandartes de los barrios y del Peda ¿Habrán sobrevivido? ¿O todos estamos en involución práctica-material a la adultez capitalista?
¿Y el amor? El mundo quiere llevarnos al tema, constantemente, sin dar respiro alguno. A veces mi vacío interior me dice que las mujeres y mis encuentros con ellas no cuentan... solo cuentan las que no he conocido, las que no he "poseído" ni tocado, y que presiente fabulosas e inexpugnables. Mi vacío me hace comprender el tema como un pasatiempo, y mi imaginación a veces se dedica a ésta con entusiasmo. Pero claramente no estoy vacío ni por más que pretenda tener una mirada vacía y triste como personajes misteriosos y solitarios de la ciudad.
Estoy tan ávido de nuevos buenos viejos tiempos, tanta infancia que rescatar, tanta pasión inesperada, fugaz y espontánea que a veces creo que me arrimo a la primera persona que hace que salga mi yo interior deseado, ese que está plenamente consciente de lo que siento, de que la vida es sagrada y merece toda la pena ¿y aún así me siento así como ahora?
Mi cuerpo de 24 años, ya casi 25 años... aun me siento incómodo con sus debilidades y deficiencias y aunque siempre me ha aterrorizado crecer, ya he podido aceptar mi carne rara moviéndose con sus arrugas y dureza, su acné putrefacto, sus brotes de bello... ya puedo aceptar que desde ahora en adelante mis huesos y músculos no sanan tan rápido, ya puedo interiorizar que mi alma de niño fue atrapada en esta réplica grotesca de adulto... y aun queda tanto tiempo para sentir como mi cuerpo se deteriora leeentamente hasta la vejez, el otro estadio al que aun puedo transferirle todos mis miedos y logros no consumados.
Y este viernes, estabas ahí, casi sin cambios. Sutiles cambios... ¡Waaaa! ¿Qué onda con este viernes? Fue tan especial, mágico, onírico. De principio a fin. Daría mucho por volver a repetirlo, agradeciendo cada momento desde lo más profundo de mi ser cada momento vivido. Es que desde que guardaste la botella en tu mochila y aceptaste tan de buenas ganas irnos a la mierda fue reconocer ese espíritu espontáneo que alguna vez conocí, pero ahora desde la confianza del crecimiento, desde la experiencia gozadora de la vida, no desde la candidez y temor anterior. Ahí estabas... mirando con un poco de desprecio todo ese mundo zorrón que nos rodeaba, sacudiéndote un poco la sociedad de los hombros.
"Aun siento un rechazo hacia a ti ¿Qué acaso no veis que esto es el manso esfuerzo para mí?"... "¿Por qué esas ganas, esa insistencia de acercarse a alguien que dejaste de ver hace tanto, que no tienen por qué verse?" Ese repentino interés, desde la Melanie monosílaba que atacaba cada expresión de mi existencia (y que aun existe) hasta esta Melanie que tenía una pregunta nueva, desde ella...
¿Pero qué querías que te respondiera? Casi, casi, si no me controlo, explotó en verborrea pretenciosa por fantasiosa de todo lo que me provocabai en ese preciso instante y cómo tanta intensidad se entrelazaba en ilusiones sin fundamento alguno que mi rearmado interior... "Es que aun te sigo encontrando bonita"... la weá estúpida... "y porque sería una forma de reparar una relación, de decirte que he cambiado desde lo que pasó, gracias a ti, la única persona que dañé tanto por ser un pendejo curado"... Algo es algo, ni el 10% de lo que tengo acá dentro... ¿Realmente hay algo más para nosotros que el momento?
Verte reír, saber que de verdad nos escuchábamos dando un poco de sí mismos, escuchar tu voz, decir vamos, e íbamos a que nos rechazaran en la botillería, demostrarte lo significativa que fuiste en mi vida como el nacimiento de cristo en nuestra cronología, quizás... contarte que sí valieron esos meses tanto tanto tanto... que quizás hoy y mañana valgan la alegría de este acercamiento.
El acercamiento hacia ti ¿Puede ser espontáneo o tengo que planificarlo y ser estratega? Aunque en realidad la pregunta es, porque eso da igual... ¿Puede ser siquiera? Te comencé a mirar con nostalgia desde el principio, aunque fueras a pasar conmigo toda una tarde.
Y lo fugaz puede ser un instante como alargarse tanto como semanas enteras. Disculpa por botarte la chela, menos mal tenías otro pantalón.
Ya falta poco y cumplo 25 :o
Y esto es sólo un ejemplo más de cómo los adultos transforman las cosas mágicas, como la vida misma en... no sé, trabajo. Y lo peor. Y soy adulto también.
Escribo para salirme de este cuerpo, para salirme de mi casilla social dentro de la cual soy valorado como profesor, como joven que aporta a la familia con su sueldo y como un consumista en ascenso que acaba de comprarse por primera vez un nuevo celular y que al preguntar de su madre "¿Qué más te vas a comprar?" Contesta rápidamente "Un computador nuevo la raja... y una bicicleta... y después una casa". Mi mamá quedó con cara de satisfacción sopesando y reafirmando nuevamente su impresión que al menos su hijo no será un alcohólico mujeriego que muera en una carrera de autos o solo botado en la calle.
Al escucharme contestando así, no pude sino quedarme mirando fijo un punto y buscar desesperadamente un escape, una salida. Un simple alejamiento de cámara hubiese sabido captar perfectamente mi repugnancia ante estas palabras consumistas... ¿Dónde está el altruismo?
Cuesta encontrarme, me cuesta mirarme al espejo y encontrar al Ricardo chico egoísta y caprichoso, luchando con el nuevo Ricardo adolescente que destruía todo con la fuerza de la justicia creadora, con la fuerza de sentirse en un eterno vorágine original eficiente de ideas que crecerían solamente con el impulso de mi vida ¿Dónde está la revolución? Los viejos estandartes de los barrios y del Peda ¿Habrán sobrevivido? ¿O todos estamos en involución práctica-material a la adultez capitalista?
¿Y el amor? El mundo quiere llevarnos al tema, constantemente, sin dar respiro alguno. A veces mi vacío interior me dice que las mujeres y mis encuentros con ellas no cuentan... solo cuentan las que no he conocido, las que no he "poseído" ni tocado, y que presiente fabulosas e inexpugnables. Mi vacío me hace comprender el tema como un pasatiempo, y mi imaginación a veces se dedica a ésta con entusiasmo. Pero claramente no estoy vacío ni por más que pretenda tener una mirada vacía y triste como personajes misteriosos y solitarios de la ciudad.
Estoy tan ávido de nuevos buenos viejos tiempos, tanta infancia que rescatar, tanta pasión inesperada, fugaz y espontánea que a veces creo que me arrimo a la primera persona que hace que salga mi yo interior deseado, ese que está plenamente consciente de lo que siento, de que la vida es sagrada y merece toda la pena ¿y aún así me siento así como ahora?
Mi cuerpo de 24 años, ya casi 25 años... aun me siento incómodo con sus debilidades y deficiencias y aunque siempre me ha aterrorizado crecer, ya he podido aceptar mi carne rara moviéndose con sus arrugas y dureza, su acné putrefacto, sus brotes de bello... ya puedo aceptar que desde ahora en adelante mis huesos y músculos no sanan tan rápido, ya puedo interiorizar que mi alma de niño fue atrapada en esta réplica grotesca de adulto... y aun queda tanto tiempo para sentir como mi cuerpo se deteriora leeentamente hasta la vejez, el otro estadio al que aun puedo transferirle todos mis miedos y logros no consumados.
Y este viernes, estabas ahí, casi sin cambios. Sutiles cambios... ¡Waaaa! ¿Qué onda con este viernes? Fue tan especial, mágico, onírico. De principio a fin. Daría mucho por volver a repetirlo, agradeciendo cada momento desde lo más profundo de mi ser cada momento vivido. Es que desde que guardaste la botella en tu mochila y aceptaste tan de buenas ganas irnos a la mierda fue reconocer ese espíritu espontáneo que alguna vez conocí, pero ahora desde la confianza del crecimiento, desde la experiencia gozadora de la vida, no desde la candidez y temor anterior. Ahí estabas... mirando con un poco de desprecio todo ese mundo zorrón que nos rodeaba, sacudiéndote un poco la sociedad de los hombros.
"Aun siento un rechazo hacia a ti ¿Qué acaso no veis que esto es el manso esfuerzo para mí?"... "¿Por qué esas ganas, esa insistencia de acercarse a alguien que dejaste de ver hace tanto, que no tienen por qué verse?" Ese repentino interés, desde la Melanie monosílaba que atacaba cada expresión de mi existencia (y que aun existe) hasta esta Melanie que tenía una pregunta nueva, desde ella...
¿Pero qué querías que te respondiera? Casi, casi, si no me controlo, explotó en verborrea pretenciosa por fantasiosa de todo lo que me provocabai en ese preciso instante y cómo tanta intensidad se entrelazaba en ilusiones sin fundamento alguno que mi rearmado interior... "Es que aun te sigo encontrando bonita"... la weá estúpida... "y porque sería una forma de reparar una relación, de decirte que he cambiado desde lo que pasó, gracias a ti, la única persona que dañé tanto por ser un pendejo curado"... Algo es algo, ni el 10% de lo que tengo acá dentro... ¿Realmente hay algo más para nosotros que el momento?
Verte reír, saber que de verdad nos escuchábamos dando un poco de sí mismos, escuchar tu voz, decir vamos, e íbamos a que nos rechazaran en la botillería, demostrarte lo significativa que fuiste en mi vida como el nacimiento de cristo en nuestra cronología, quizás... contarte que sí valieron esos meses tanto tanto tanto... que quizás hoy y mañana valgan la alegría de este acercamiento.
El acercamiento hacia ti ¿Puede ser espontáneo o tengo que planificarlo y ser estratega? Aunque en realidad la pregunta es, porque eso da igual... ¿Puede ser siquiera? Te comencé a mirar con nostalgia desde el principio, aunque fueras a pasar conmigo toda una tarde.
Y lo fugaz puede ser un instante como alargarse tanto como semanas enteras. Disculpa por botarte la chela, menos mal tenías otro pantalón.
Ya falta poco y cumplo 25 :o
domingo, 9 de noviembre de 2014
Para releerlo más fácilmente
Estoy chato de trabajar, estoy lejos de disfrutar este sometimiento. Esta weá no es pa mi. Me quiero ir loco, la dura. Le devuelvo a mi familia alguno de sus sueños y en serio me voy al mundo.
Nuevamente: gracias por las tallas y las palabras de ánimos o reflexión o preocupación. Estuve pensando mucho hoy, sobre lo que me dijeron todos... y:
La verdad como que es un círculo vicioso en el que ayer colapsé: considero que como profesor estoy representando cosas que odio (autoritarismo, conductismo, SIMCE, cultura escolar estúpida como la cotona y el silencio, incersión al sistema, etc) en el que no logro, poder transmitir con la profundidad necesaria, la crítica a los procesos históricos, el respeto por la diversidad, o el análisis de nuestra propia realidad en variadas dimensiones. Es la transmisión de conocimientos en cerebros como vasijas lo que desmotiva. Me desmotiva hacer clases que no me llenan y no me motivo ni encuentro cómo mejorarlas producto de lo mismo. Mucho tiene que ver con que estoy en la básica y no en la media, pero no pasan de excusas.
Creo que si mejoro mi enseñanza y aprendizaje como profesor, y construyo y realizo mejores clases de las que estoy haciendo hasta el momento, las cosas cambiarían un poco. Necesito también nuevas rutinas y acciones que se acerquen a lo que una vez fui en la "Escuelita" o el CEPEM, en La Granja con mis ex compañeros.
Para eso tengo que dejar de lado el hedonismo un tanto, dejar de reírme de los valores humanos, dejar de criticar a la sociedad sin construir, terminar de ver despectivamente la moral y las cosas que mucha gente cree importante y yo no, y quizás si las empiezo a tomar en serio... podría comprometerme realmente con mi rol que en cierta forma elegí, sentir que estoy haciendo alguna diferencia independiente del colegio cuico donde estoy (en el que me he dado cuenta, aunque me cueste admitirlo, que "soy clasista pero no desclasado", impresionante como la gente de clase alta se relaciona de forma tan distinta a como he vivido, y no perciben lo que provocan en mi... estamos tan alejados a veces).
Si hago eso, estaría un paso más adelante. Podría nuevamente establecer un diálogo, entre las luchas de la gente, sus problemas, su malestar, sus motivaciones y tomarlas nuevamente como los medios para edificar acciones conjuntas que nos llenen. Mirar a los ojos a los niños, y entregar el amor que es necesario en esta profesión. Quiero revalorizar la pedagogía como profesión, quiero prepararme, quiero aprender de ésta y construirla, y dejar de pensar que soy fome, que estoy improvisando, que podría ser mejor y serlo realmente.
Necesito analizarme, como persona a partir de mi rol profesional, ser sincero conmigo mismo, reconstruir mi rutina. Quizás así podría sentir nuevamente la coherencia de mis pensamientos con mi práctica... que cada vez están más alejados. No quiero ser un maldito burgués consumista xD que representa con sus acciones la pedagogía tradicionalista y que nada hace para cambiar nada fuera de su trabajo, ni tampoco renunciar y ser un hippie que se aísla. El trabajo no consumirá mi vida y mi vida será un gran grano de arena para lo que deseo y soy.
Así que ayer no dije nada xD aunque me voy al mundo en serio, a asumirme frente a él y a cambiarlo con el ejemplo y el diálogo, que vale mierda y yo también hasta el momento.
La verdad como que es un círculo vicioso en el que ayer colapsé: considero que como profesor estoy representando cosas que odio (autoritarismo, conductismo, SIMCE, cultura escolar estúpida como la cotona y el silencio, incersión al sistema, etc) en el que no logro, poder transmitir con la profundidad necesaria, la crítica a los procesos históricos, el respeto por la diversidad, o el análisis de nuestra propia realidad en variadas dimensiones. Es la transmisión de conocimientos en cerebros como vasijas lo que desmotiva. Me desmotiva hacer clases que no me llenan y no me motivo ni encuentro cómo mejorarlas producto de lo mismo. Mucho tiene que ver con que estoy en la básica y no en la media, pero no pasan de excusas.
Creo que si mejoro mi enseñanza y aprendizaje como profesor, y construyo y realizo mejores clases de las que estoy haciendo hasta el momento, las cosas cambiarían un poco. Necesito también nuevas rutinas y acciones que se acerquen a lo que una vez fui en la "Escuelita" o el CEPEM, en La Granja con mis ex compañeros.
Para eso tengo que dejar de lado el hedonismo un tanto, dejar de reírme de los valores humanos, dejar de criticar a la sociedad sin construir, terminar de ver despectivamente la moral y las cosas que mucha gente cree importante y yo no, y quizás si las empiezo a tomar en serio... podría comprometerme realmente con mi rol que en cierta forma elegí, sentir que estoy haciendo alguna diferencia independiente del colegio cuico donde estoy (en el que me he dado cuenta, aunque me cueste admitirlo, que "soy clasista pero no desclasado", impresionante como la gente de clase alta se relaciona de forma tan distinta a como he vivido, y no perciben lo que provocan en mi... estamos tan alejados a veces).
Si hago eso, estaría un paso más adelante. Podría nuevamente establecer un diálogo, entre las luchas de la gente, sus problemas, su malestar, sus motivaciones y tomarlas nuevamente como los medios para edificar acciones conjuntas que nos llenen. Mirar a los ojos a los niños, y entregar el amor que es necesario en esta profesión. Quiero revalorizar la pedagogía como profesión, quiero prepararme, quiero aprender de ésta y construirla, y dejar de pensar que soy fome, que estoy improvisando, que podría ser mejor y serlo realmente.
Necesito analizarme, como persona a partir de mi rol profesional, ser sincero conmigo mismo, reconstruir mi rutina. Quizás así podría sentir nuevamente la coherencia de mis pensamientos con mi práctica... que cada vez están más alejados. No quiero ser un maldito burgués consumista xD que representa con sus acciones la pedagogía tradicionalista y que nada hace para cambiar nada fuera de su trabajo, ni tampoco renunciar y ser un hippie que se aísla. El trabajo no consumirá mi vida y mi vida será un gran grano de arena para lo que deseo y soy.
Así que ayer no dije nada xD aunque me voy al mundo en serio, a asumirme frente a él y a cambiarlo con el ejemplo y el diálogo, que vale mierda y yo también hasta el momento.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Optimismo-Euforia.
La euforia... ¿Qué chucha es? ¿Un estado mental y emocional? ¿Una necesidad? ¿Una moda? ¿Optimismo? ¿Ingenuidad? ¿El estado mental y emocional antes de la decepción? ¿Una obra de teatro con protocolos sociales como la amabilidad como protagonista? Lo pienso y lo pienso, y no sé. Pero me siento así. Es la única palabra que siento que llena, que inunda como me siento ahora.
La euforia como el momento fugaz del optimismo, tal como la alegría a la felicidad, el momento a la vida. El optimismo, pareciera realmente que estuviera de moda. Inunda los textos de auto ayuda, las librerías, los videos de youtube, las conferencias, que el coaching, que querer es poder, que es la "habilidad blanda" que debe tener todo profesional en cada empresa, etcétera etcétera.
"Estudios demuestran que las personas optimistas son diferentes a las pesimistas en su actitud". "Las personas optimistas son más perseverantes, exitosas y también tienen mejor salud". "Estudios de la Universidad wuachuleru demuestra que el optimismo es contagioso, y que ayuda a crear entornos de trabajo más exitosos y competitivos". Horrible.
El optimismo bajo esta mirada también es una necesidad. La mercantilización del estado de ánimo de las personas, de la forma de ver el mundo, responde a la necesidad de lograr "mayores índices de producción", en otras palabras, explotar a los trabajadores y naciones, sus recursos y sus vidas imprimiendo un buen rostro feliz en sus caras. "Logren sus objetivos con optimismo, todos podemos", mientras que nos pagan con suerte 20% de lo que realmente producimos o construimos con nuestra mente y cuerpo.
El cristianismo y este "neo confusionismo capitalista" de Pilar Sordo y libros como El Secreto, o el coaching educacional de Pablo Menichetti, tampoco se quedan atrás: "Ten fe, todo es un plan del Señor, nosotros no entendemos sus tiempos ni sus razones, pero todo tiene un porqué, ten fe en el lugar que tiene Dios para ti" y qué sé yo qué más.
¿Acaso este optimismo del que hablan, toma en cuenta la necesidad de contrarrestar o al menos de sobrellevar el entorno económico, social y político que nos rodea? Me refiero a las desigualdades sociales, a la discriminación, a la violencia simbólica, a todo. No lo creo. Es parte de un plan. Es parte de hacernos masticar el "soma" (droga perfecta que mantenía feliz a los atontados y sobreestimulados señores de Un Mundo Feliz de Aldous Houxley) y así lograr la estupidización y el control de nuestras aspiraciones, nuestra entretención, nuestros miedos.
La euforia. La euforia. Está bien, todo es política. No puedo mirar nada sin verle ese lado. Pero también está bien, me siento así. Sé todo esto. Lo sé, pero me siento igual así de todas formas.
No sé si es producto de Disney que me hace añorar como un imbécil expectante el "amor eterno", o es causa del tiempo que llevo solo, de que las cosas que quería vivir ya las viví, , de los estupefacientes, del 18, de la primevera, no sé pero me siento así. Con ganas de bailar, de gritar, de viajar, de ir a San Bernardo y volver y no estar en ningún momento chato del viaje, de ir a trabajar mañana aceptándolo como un chiste irónico de humor negro de la vida, de estar allá y reírme de todo el teatro del que seré testigo. Con ganas de esperar el tiempo con disposición de que todo va a salir bien, como que una felicidad trascendente está rondándome, rodeándome, sosteniéndome y empujándome a vivir la vida de esta forma rara irracional, pero terriblemente alegre.
Pareciera que de pronto llegó una súper armadura divina galáctica, me la puse sin darme cuenta y ahora tengo la capacidad de aguantar cualquier dolor, adversidad y verdad. Pero no sé si de todo, no sé si de todo. Ni siquiera puedo ver esta weá de armadura, en volá vale callampa ¿Valdrá cualquier decepción, valdrá la pena por lo que siento ahora? ¿Valdrá la pena esperar a que te muestres, a que me cuentes cómo eres, a esperar a que digas la verdad, a esperar a que pase el tiempo, a esperar y esperar? ¿Valdrá si quiera escribir esto? ¿Cuál es el objetivo de esto?
No sé. No sé razonar mucho las sensaciones, solo puedo sentir y no me importa mucho. Choca algo dentro de mí, me tiran de un lado a otro como si fuera un pre adolescente que descubre que sus papás no tienen razón en nada o un enamorado que se da cuenta que su mujer es una estúpida. No sé. La euforia es inentendible. Tanta satisfacción al llegar arriba de un cerro entero brígido, al darle un regalo bacán a mi mamá, en ver a un amigo nuevamente. La euforia que siento me escapa del pasado y del futuro también, me obliga a encontrarme con el presente así como infinito, no sé. La euforia es como tener el valor de experimentar la ilusión, la salud, el amor, el biaje, la elección y la lujuria y todo a la vez.
Pareciera que estoy aceptando, que estoy pidiendo a gritos desesperadamente que me dejen ser niño una vez más, que me dejen pedir consuelo, clamar conexión y calor, que me dejen ser ingenuo y estúpido, que todo es posible, que acepte arriesgarme, que me ilusione, que acepte esta euforia que dice ¡Expone! ¡Sé tu mismo! ¡Pregunta! Déjate, libérate, vuélvete roca, déjate llevar, siente tu niñez de nuevo, como el tiempo está en tus manos nuevamente, siente como tus dientes se aprietan, tus oídos se vuelven sordos al pasado y tus deseos de ser feliz se vuelven más fuertes que todo.
La euforia como el momento fugaz del optimismo, tal como la alegría a la felicidad, el momento a la vida. El optimismo, pareciera realmente que estuviera de moda. Inunda los textos de auto ayuda, las librerías, los videos de youtube, las conferencias, que el coaching, que querer es poder, que es la "habilidad blanda" que debe tener todo profesional en cada empresa, etcétera etcétera.
"Estudios demuestran que las personas optimistas son diferentes a las pesimistas en su actitud". "Las personas optimistas son más perseverantes, exitosas y también tienen mejor salud". "Estudios de la Universidad wuachuleru demuestra que el optimismo es contagioso, y que ayuda a crear entornos de trabajo más exitosos y competitivos". Horrible.
El optimismo bajo esta mirada también es una necesidad. La mercantilización del estado de ánimo de las personas, de la forma de ver el mundo, responde a la necesidad de lograr "mayores índices de producción", en otras palabras, explotar a los trabajadores y naciones, sus recursos y sus vidas imprimiendo un buen rostro feliz en sus caras. "Logren sus objetivos con optimismo, todos podemos", mientras que nos pagan con suerte 20% de lo que realmente producimos o construimos con nuestra mente y cuerpo.
El cristianismo y este "neo confusionismo capitalista" de Pilar Sordo y libros como El Secreto, o el coaching educacional de Pablo Menichetti, tampoco se quedan atrás: "Ten fe, todo es un plan del Señor, nosotros no entendemos sus tiempos ni sus razones, pero todo tiene un porqué, ten fe en el lugar que tiene Dios para ti" y qué sé yo qué más.
¿Acaso este optimismo del que hablan, toma en cuenta la necesidad de contrarrestar o al menos de sobrellevar el entorno económico, social y político que nos rodea? Me refiero a las desigualdades sociales, a la discriminación, a la violencia simbólica, a todo. No lo creo. Es parte de un plan. Es parte de hacernos masticar el "soma" (droga perfecta que mantenía feliz a los atontados y sobreestimulados señores de Un Mundo Feliz de Aldous Houxley) y así lograr la estupidización y el control de nuestras aspiraciones, nuestra entretención, nuestros miedos.
La euforia. La euforia. Está bien, todo es política. No puedo mirar nada sin verle ese lado. Pero también está bien, me siento así. Sé todo esto. Lo sé, pero me siento igual así de todas formas.
No sé si es producto de Disney que me hace añorar como un imbécil expectante el "amor eterno", o es causa del tiempo que llevo solo, de que las cosas que quería vivir ya las viví, , de los estupefacientes, del 18, de la primevera, no sé pero me siento así. Con ganas de bailar, de gritar, de viajar, de ir a San Bernardo y volver y no estar en ningún momento chato del viaje, de ir a trabajar mañana aceptándolo como un chiste irónico de humor negro de la vida, de estar allá y reírme de todo el teatro del que seré testigo. Con ganas de esperar el tiempo con disposición de que todo va a salir bien, como que una felicidad trascendente está rondándome, rodeándome, sosteniéndome y empujándome a vivir la vida de esta forma rara irracional, pero terriblemente alegre.
Pareciera que de pronto llegó una súper armadura divina galáctica, me la puse sin darme cuenta y ahora tengo la capacidad de aguantar cualquier dolor, adversidad y verdad. Pero no sé si de todo, no sé si de todo. Ni siquiera puedo ver esta weá de armadura, en volá vale callampa ¿Valdrá cualquier decepción, valdrá la pena por lo que siento ahora? ¿Valdrá la pena esperar a que te muestres, a que me cuentes cómo eres, a esperar a que digas la verdad, a esperar a que pase el tiempo, a esperar y esperar? ¿Valdrá si quiera escribir esto? ¿Cuál es el objetivo de esto?
No sé. No sé razonar mucho las sensaciones, solo puedo sentir y no me importa mucho. Choca algo dentro de mí, me tiran de un lado a otro como si fuera un pre adolescente que descubre que sus papás no tienen razón en nada o un enamorado que se da cuenta que su mujer es una estúpida. No sé. La euforia es inentendible. Tanta satisfacción al llegar arriba de un cerro entero brígido, al darle un regalo bacán a mi mamá, en ver a un amigo nuevamente. La euforia que siento me escapa del pasado y del futuro también, me obliga a encontrarme con el presente así como infinito, no sé. La euforia es como tener el valor de experimentar la ilusión, la salud, el amor, el biaje, la elección y la lujuria y todo a la vez.
Pareciera que estoy aceptando, que estoy pidiendo a gritos desesperadamente que me dejen ser niño una vez más, que me dejen pedir consuelo, clamar conexión y calor, que me dejen ser ingenuo y estúpido, que todo es posible, que acepte arriesgarme, que me ilusione, que acepte esta euforia que dice ¡Expone! ¡Sé tu mismo! ¡Pregunta! Déjate, libérate, vuélvete roca, déjate llevar, siente tu niñez de nuevo, como el tiempo está en tus manos nuevamente, siente como tus dientes se aprietan, tus oídos se vuelven sordos al pasado y tus deseos de ser feliz se vuelven más fuertes que todo.
sábado, 20 de septiembre de 2014
Para todos.
“Lo malo de esta sociedad es la incapacidad de uno mismo”.
Esas palabras me las enseñó un humano de mierda, pero se las agradezco. La suerte no existe, entiéndelo. Son situaciones combinadas con otras situaciones. La “mala suerte”, son conceptos que usan como excusas los pusilánimes, son de lame heridas, de pasivos que creen que el “yo no puedo” existe, de cerdos que celebran en sus vómitos de ebrios, de depresivos que se decepcionan de sí mismos como tú, de imbéciles que creen que la vida es injusta y miserable, de personitas que actúan como perras falderas en busca de compañías falsas, como tu hermana, que presta su cuerpo y su tiempo para que la pisoteen y expriman cada rincón de su cuerpo a cambio de nada… ni de su comodidad ni de un orgasmo se preocupan de darle de lo fácil que es.
El destino mucho menos existe ¿Acaso ves alguna coherencia en todas las injusticias y estupideces que estás viviendo? ¿Acaso ves justicia o propósito superior en las muertes de Vietnam o de Gaza, en lo que gana mi mamá que es auxiliar del aseo, o en la muerte de la tuya de VIH por infidelidad o la vida que lleva este aweonao hijo de rico? ¿De verdad aprendiste algo más que la desconfianza cuando te mintieron? ¿Realmente valió el aprendizaje del ensayo y error a lo largo de tu vida? Si el destino existiera, su propósito sería el de negarse a sí mismo. El destino es dejar que yo pueda engañar a esta mujer de la que te hablé que conocí el viernes y que mañana hasta me agradezca haberle humillado y escupido en su propia cara, me invite con sus amigos, me demuestre que le gusto y hasta que me quiere, acepte cuando le pida sexo ebrio y me lo de gratis.
La suerte no existe. El destino menos. Para mí son solo excusas. Especies de mitos y religiones que intentan presentarse racionales, que nos explican el miedo y nos dan propósitos a futuro dentro del presente inentendible, que nos sanan las heridas y que nos desvían de la locura. La mentira es mentira, y es una capacidad humana. Hay gente que nunca entiende o es débil y no sabe renunciar para asegurar, destruir para crear. Son como guaguas que quieren todo. La coherencia de la que tanto hablas es esclavizante o ególatra, no hay otras opciones. La fuerza de la idea no depende de masas ni de su consentimiento ni de las razones que estén atrás. Sería hermoso que el conocimiento, el amor y la voluntad fueran los caminos universales por los que nos moviéramos. Pero ambos sabemos que no es así.
Esas palabras me las enseñó un humano de mierda, pero se las agradezco. La suerte no existe, entiéndelo. Son situaciones combinadas con otras situaciones. La “mala suerte”, son conceptos que usan como excusas los pusilánimes, son de lame heridas, de pasivos que creen que el “yo no puedo” existe, de cerdos que celebran en sus vómitos de ebrios, de depresivos que se decepcionan de sí mismos como tú, de imbéciles que creen que la vida es injusta y miserable, de personitas que actúan como perras falderas en busca de compañías falsas, como tu hermana, que presta su cuerpo y su tiempo para que la pisoteen y expriman cada rincón de su cuerpo a cambio de nada… ni de su comodidad ni de un orgasmo se preocupan de darle de lo fácil que es.
El destino mucho menos existe ¿Acaso ves alguna coherencia en todas las injusticias y estupideces que estás viviendo? ¿Acaso ves justicia o propósito superior en las muertes de Vietnam o de Gaza, en lo que gana mi mamá que es auxiliar del aseo, o en la muerte de la tuya de VIH por infidelidad o la vida que lleva este aweonao hijo de rico? ¿De verdad aprendiste algo más que la desconfianza cuando te mintieron? ¿Realmente valió el aprendizaje del ensayo y error a lo largo de tu vida? Si el destino existiera, su propósito sería el de negarse a sí mismo. El destino es dejar que yo pueda engañar a esta mujer de la que te hablé que conocí el viernes y que mañana hasta me agradezca haberle humillado y escupido en su propia cara, me invite con sus amigos, me demuestre que le gusto y hasta que me quiere, acepte cuando le pida sexo ebrio y me lo de gratis.
La suerte no existe. El destino menos. Para mí son solo excusas. Especies de mitos y religiones que intentan presentarse racionales, que nos explican el miedo y nos dan propósitos a futuro dentro del presente inentendible, que nos sanan las heridas y que nos desvían de la locura. La mentira es mentira, y es una capacidad humana. Hay gente que nunca entiende o es débil y no sabe renunciar para asegurar, destruir para crear. Son como guaguas que quieren todo. La coherencia de la que tanto hablas es esclavizante o ególatra, no hay otras opciones. La fuerza de la idea no depende de masas ni de su consentimiento ni de las razones que estén atrás. Sería hermoso que el conocimiento, el amor y la voluntad fueran los caminos universales por los que nos moviéramos. Pero ambos sabemos que no es así.
Lo que sí, tu voluntad no sirve ni para darte de comer a ti mismo, ni para
encontrar un trabajo que disfrutes, ni para reclamar lo que quieres, ni para
ser feliz, una weá tan básica, deprimente de mierda. Y sí, eso estoy diciendo,
es tu culpa ¿De verdad te creías revolucionario con tu consumismo de ropa usada
y tus mugrientas hamburguesas de soya y tus “alfajores artesanales”? ¿De verdad
creías que por no mentir, no ser promiscuo o respetar a tus padres, por no meterte con nadie, eras una buena persona, te merecías
una vida justa y que respeten tus ideas? ¿De verdad creíste que cambiabas en
algo al mundo, que parabas el consumo “más dañino” y esas mierdas que leías en
tus páginas de punki y tus blogs de “libertad a los presos políticos” y otros
clichés? ¿De verdad crees que hablo de otra cosa por redactarlo en primera persona?
El sistema te dio esas pequeñas e insignificantes libertades que ningún
poder tienen, porque si esas acciones lo tuvieran o reprimiera en los detalles
superficiales habría más idiotas como tú. El sexo, la chela como esta que tengo
en mi mano, la marihuana, la coca, el reggeaton, los moteles, los carretes, los
encapuchados, la música, la libertad de expresión y tus mierdas de grafitis,
pasquines y autogestión, son todas posibilidades que se nos admiten para que te
conformes con esperanzas y acciones que no pasan de ser simbólicas y te
enajenes y contemples “conscientemente” tu alienación… Como si la consciencia
sirviera de algo sin poder ¿Me entiendes o no leíste nada de lo que te di?...
¿Por qué me esfuerzo en divagar y expresarme contigo? ¿Tenía esperanzas que
reaccionaras? Mmmh… ¡Por supuesto que las tengo! No soy un nihilista que cree
que la vida no tiene sentido, que debemos negar toda moral, el bien y el mal,
suicidarnos, ser negligentes con los que nos quieren o que practica el
hedonismo como un cerdo en su mierda. Ni tampoco quiero que lo seas tú ¿Te das
cuenta a lo que voy? Empodérate. Aplica tu voluntad. Sal de ahí. El mundo es
más que tu pareja, tu familia y tu cuerpo. Dame tu mano…
Ya, te esperé. Pero me cansaste con tus gemiditos y llantos ¿Qué? Si insistes en tirarte al suelo, hacer dramas, para de darte color y muérete luego no más.
Ya, te esperé. Pero me cansaste con tus gemiditos y llantos ¿Qué? Si insistes en tirarte al suelo, hacer dramas, para de darte color y muérete luego no más.
domingo, 10 de agosto de 2014
Crecer y vivir. No sé que es eso.
O mejor dicho, las ganas de que otras personas sientan cosas por mí. Sentimientos y emociones únicas, irrepetibles, esos amores y palabras que creemos que jamás vamos a poder vivirlas ni pronunciarlas nuevamente con nadie más. Locuras y violencia divertida. Abrazos y besos dolorosos, con llanto, con el pene parado, con nervios, controlados y sorpresivos. Tocatas y canciones gritadas, canciones miradas a los ojos, tomadas de la mano, con abrazos fraternales. Paseos y caminos tan escondidos que jamás los podría recorrer nuevamente.
Todas esas situaciones y emociones me gustaría tenerlas siempre, como un reproductor, pues lo peor es que he tenido razón, jamás podré vivirlas nuevamente, todos esos presentimientos que antes creía pesimistas, son la dura realidad. Mis amigos de la infancia ya no están, mis abuelos tampoco, mi niñez, mi inexperiencia, mis primeras veces, mis nervios, mis ex pololas, mis ex andantes, mis expectativas optimistas, mi sinceridad, se fueron, se esfumaron.
La edad, las personas y yo mismo, me demuestran que la vida no es mágica ni nos dará oportunidades de cerrar ciclos o de darnos reencuentros con nadie. Me declaran abiertamente que los lazos no son irrompibles, ni duraderos, ni mucho menos únicos, que nuestras acciones y entrega poco a poco van quedando relegados en los cajones más recónditos de los corazones y mentes ajenas con las que compartimos, que la anécdota será la mejor palabra para definirme y la comparación con el presente la mejor forma de olvidarme.
Lugares y conexiones de sinceridad, secretos que jamás volverán a ser emitidos con nadie en el mundo, se perderán en los corazones de personas que nunca más volveré a ver. Palabras, cartas y regalos en el que puse o valoré cuando los recibí toda creatividad y profundidad, jamás volverán a ser construidos. Nunca con las mismas intenciones, nunca para la misma persona, nunca con la misma intensidad ni proyección.
Muchas veces me sorprendo deseando volver a mis 11 años pero con esta mentalidad. Esos años en cuando por fin empecé a ser más consciente, repensaba lo que me sucedía y lo escribía en un diario de vida, cuando seguía mis sentimientos y era una persona natural, que no reprimía su flojera ni sus vicios, y aceptaba sus placeres y la vida como una pequeña injusticia sin culpas dolorosas ni recriminaciones de pusilánimes. En el que podría subsanar todos los errores que cometería de ahí adelante, todos los desamores que provocaría y me auto provocaría, todas las ofensas a mis amigos y familiares, edad en que las decisiones aun definirían por completo mi vida, sin etiquetas ni arrepentimientos constantes.
Es que obrar y decidir bien en este mundo me es tan difícil, que caigo muchas veces en la inacción. El obligar a "darse cuenta" a personas, el violentar-incomodar con el discurso o el tomar una posición de mesías salvador por el otro, ya no es un rol que me acomoda; casi base de mi trabajo político anterior. El mentir, el enseñar, el decir la verdad, nada me parece bien dentro de esta mierda de pensamiento de asumir todas las subjetividades. La moral y la ética me confunden, así como también las leyes y mi rol de profesor. Como que nada ni nadie tiene razón y ni una sola respuesta absolutamente en todo, y eso me perturba.
Nada está bien ni estuvo bien desde esa edad en adelante. Todo está a medias. Todo está roto. Nada es especial ni completamente nuevo. Nadie me dice qué quiere o siente realmente. Nunca entiendo a nadie. Siempre deseo que me recuerden y me valoren y contadas veces hago algo que realmente valga la pena por alguien. Todos mis amigos y mi familia podríamos ser mejores y más activas personas. Nunca estoy conforme con lo que he sido y hecho ni tampoco con lo que hago y soy. Siempre me encantaría estar con gente que ya no está. Nunca puedo ser tan autobiográfico y escribir sobre quién detalladamente estoy escribiendo. Y nunca paro de conocerme a mí mismo.
Maniqueísmos que podrían seguir sin fin que se me repiten constantemente y que demuestran que poco a poco, me estoy conformando con una felicidad repetida, usada, vieja, aceptada por el sistema neoliberal, masticada por mi falta de voluntad y vomitada por mi declaración en la práctica que me he rendido de recuperar personas y de cambiar las cosas.
Ya no sé qué es conocer gente, ya no sé qué quiere la gente nueva que conozco ni que quiero yo con ellas. Es tan difícil saber qué es verdad, qué es manipulación, qué es mentira y qué es un proceso natural entre personas que se hablan y se conocen. Estoy en un mundo en el que entiendo porqués pero no puedo interceder en ninguno trascendente. Estoy en el limbo de la revolución emancipadora y el nihilismo, entre el amor y la trascendencia o el hedonismo. Estoy feliz sin ser lo que me gustaría ser. Y eso me molesta. No saben cuánto me molesta. Quizás es que soy falto de madurez y tengo mano de guagua que quiere tener todo. O es que realmente me he vuelto optimista-conformista. Las relaciones son tan frías. Me gustaría zamarrear a un montón de gente, incluyéndome, e impulsarlos a que se acepten a sí mismos, que sean sinceros consigo mismo y que no olviden nunca ni en el pasado ni el presente a la gente que estuvo con ellos.
El sinsentido de todos los días me violenta y apena tanto como me divierte y me alegra. Amistad, compañía y calor, eso soy!
Todas esas situaciones y emociones me gustaría tenerlas siempre, como un reproductor, pues lo peor es que he tenido razón, jamás podré vivirlas nuevamente, todos esos presentimientos que antes creía pesimistas, son la dura realidad. Mis amigos de la infancia ya no están, mis abuelos tampoco, mi niñez, mi inexperiencia, mis primeras veces, mis nervios, mis ex pololas, mis ex andantes, mis expectativas optimistas, mi sinceridad, se fueron, se esfumaron.
La edad, las personas y yo mismo, me demuestran que la vida no es mágica ni nos dará oportunidades de cerrar ciclos o de darnos reencuentros con nadie. Me declaran abiertamente que los lazos no son irrompibles, ni duraderos, ni mucho menos únicos, que nuestras acciones y entrega poco a poco van quedando relegados en los cajones más recónditos de los corazones y mentes ajenas con las que compartimos, que la anécdota será la mejor palabra para definirme y la comparación con el presente la mejor forma de olvidarme.
Lugares y conexiones de sinceridad, secretos que jamás volverán a ser emitidos con nadie en el mundo, se perderán en los corazones de personas que nunca más volveré a ver. Palabras, cartas y regalos en el que puse o valoré cuando los recibí toda creatividad y profundidad, jamás volverán a ser construidos. Nunca con las mismas intenciones, nunca para la misma persona, nunca con la misma intensidad ni proyección.
Muchas veces me sorprendo deseando volver a mis 11 años pero con esta mentalidad. Esos años en cuando por fin empecé a ser más consciente, repensaba lo que me sucedía y lo escribía en un diario de vida, cuando seguía mis sentimientos y era una persona natural, que no reprimía su flojera ni sus vicios, y aceptaba sus placeres y la vida como una pequeña injusticia sin culpas dolorosas ni recriminaciones de pusilánimes. En el que podría subsanar todos los errores que cometería de ahí adelante, todos los desamores que provocaría y me auto provocaría, todas las ofensas a mis amigos y familiares, edad en que las decisiones aun definirían por completo mi vida, sin etiquetas ni arrepentimientos constantes.
Es que obrar y decidir bien en este mundo me es tan difícil, que caigo muchas veces en la inacción. El obligar a "darse cuenta" a personas, el violentar-incomodar con el discurso o el tomar una posición de mesías salvador por el otro, ya no es un rol que me acomoda; casi base de mi trabajo político anterior. El mentir, el enseñar, el decir la verdad, nada me parece bien dentro de esta mierda de pensamiento de asumir todas las subjetividades. La moral y la ética me confunden, así como también las leyes y mi rol de profesor. Como que nada ni nadie tiene razón y ni una sola respuesta absolutamente en todo, y eso me perturba.
Nada está bien ni estuvo bien desde esa edad en adelante. Todo está a medias. Todo está roto. Nada es especial ni completamente nuevo. Nadie me dice qué quiere o siente realmente. Nunca entiendo a nadie. Siempre deseo que me recuerden y me valoren y contadas veces hago algo que realmente valga la pena por alguien. Todos mis amigos y mi familia podríamos ser mejores y más activas personas. Nunca estoy conforme con lo que he sido y hecho ni tampoco con lo que hago y soy. Siempre me encantaría estar con gente que ya no está. Nunca puedo ser tan autobiográfico y escribir sobre quién detalladamente estoy escribiendo. Y nunca paro de conocerme a mí mismo.
Maniqueísmos que podrían seguir sin fin que se me repiten constantemente y que demuestran que poco a poco, me estoy conformando con una felicidad repetida, usada, vieja, aceptada por el sistema neoliberal, masticada por mi falta de voluntad y vomitada por mi declaración en la práctica que me he rendido de recuperar personas y de cambiar las cosas.
Ya no sé qué es conocer gente, ya no sé qué quiere la gente nueva que conozco ni que quiero yo con ellas. Es tan difícil saber qué es verdad, qué es manipulación, qué es mentira y qué es un proceso natural entre personas que se hablan y se conocen. Estoy en un mundo en el que entiendo porqués pero no puedo interceder en ninguno trascendente. Estoy en el limbo de la revolución emancipadora y el nihilismo, entre el amor y la trascendencia o el hedonismo. Estoy feliz sin ser lo que me gustaría ser. Y eso me molesta. No saben cuánto me molesta. Quizás es que soy falto de madurez y tengo mano de guagua que quiere tener todo. O es que realmente me he vuelto optimista-conformista. Las relaciones son tan frías. Me gustaría zamarrear a un montón de gente, incluyéndome, e impulsarlos a que se acepten a sí mismos, que sean sinceros consigo mismo y que no olviden nunca ni en el pasado ni el presente a la gente que estuvo con ellos.
El sinsentido de todos los días me violenta y apena tanto como me divierte y me alegra. Amistad, compañía y calor, eso soy!
jueves, 8 de mayo de 2014
El Café en una tacita
Antes el café no me gustaba porque era casi un laxante explosivo para mi cuerpo. Hoy en día, no sé si es biológico también, pero definitivamente siento que me tomo una pócima élfica que me impide dormir, me despierta, me convenzo de ello... y mi cara arrugada cuando tragaba, se relaja. Y debe ser sin azúcar para no echar a perder la vieja fórmula indígena muchas veces de élite o conocimiento restringido, que hoy el capitalismo irónicamente democratizó.
El café es lo más cercano a mi ideal de humano del nunca dormir, del ser de infinito aprendizaje y permanente experimentación. Es un ideal que me impulsa a ver, leer, escuchar y jugar todo lo que nos entrega este mundo fantástico y enfermo de la Internet, y de la inconmensurable cantidad de gentes, afectos, ideas, palabras, gritos y abrazos para observar o compartir. Y bueno, para hacer esto y esas cosas fomes del trabajo y del estudio.
Por eso sigo y seguiré aprendiendo, estudiante, en cada ocasión, por eso trabajo y pongo todo mi entusiasmo en los aspectos del mismo que me llenan, me dan vida; busco y busco e intento no perderme nada, especialmente si es It's free, si hay un amigo, una persona interesante. Pero no puedo siempre, porque pierdo tiempo, ¡porque ocupamos como especie el tiempo descansando!
¿Descansando de qué por la chucha? ¿De existir? Que el cuerpo con sus capacidades se canse de ser consciente, lo encuentro insólito, en serio, sorprendentemente bizarro. Es que nos obliga a suicidarnos a diario, nos pone la soga en el cuello, nos dispara a la cabeza, nos hace beber veneno, nos apaga y me carga, lo odio. El tercio de mi única puta vida, se me va en este suicidio obligado (8 horas de descanso de cada 24 horas diarias)!!!! Es demasiado, demasiado.
El cerebro no se cansa, pero se apaga la parte que controlamos, que realmente vivimos. Es una imperfección de nuestro cuerpo tan grande... como convertir cosas hermosas, olorosas y sabrosas en una plasta café, asquerosa, llamada caca, que para nacer nos pone en la posición más ridícula que podríamos inventar... o la imposibilidad de regenerarnos: ¿una extremidad menos y toda la vida sin ella? ¿Pero qué hace el cuerpo con tanta proteína, comida y buenas vibras que le damos en años y años? Puro descansar...
Y es que la imperfección humana a veces me violenta, me zamarrea, no sé. La vida a veces se me presenta como un constante lumbago que te tiene casi inválido, como una comezón rabiosa en que la única salvación es la destrucción, como un mal zapato o chala de mujer que te rompe los pies, como un inmenso e "inescapable" sillón incómodo, hundido, de respaldo muy empinado, o duro y con respaldo muy recostado, sin lugar para la cabeza y todo a la vez.
Me encantaría que mi yo, nuestras conciencias, estuvieran siempre abiertas al mundo, con ganas de vivir eternas y sin descanso. Me encantaría un concepto que no encuentro ni sé, que no es omnipresente... lograr ser un científico loco, experimentador en existencia, que este espacio fugaz entre el pasado y el futuro no tenga sueño ni esté exhausto, ser infinito en el presente, carpe diem el camino y a la vena, ¡no perder el tiempo durmiendo >.<!
En tanto a mi antiguo problema del café, me afecta una vez al día por suerte.
El café es lo más cercano a mi ideal de humano del nunca dormir, del ser de infinito aprendizaje y permanente experimentación. Es un ideal que me impulsa a ver, leer, escuchar y jugar todo lo que nos entrega este mundo fantástico y enfermo de la Internet, y de la inconmensurable cantidad de gentes, afectos, ideas, palabras, gritos y abrazos para observar o compartir. Y bueno, para hacer esto y esas cosas fomes del trabajo y del estudio.
Por eso sigo y seguiré aprendiendo, estudiante, en cada ocasión, por eso trabajo y pongo todo mi entusiasmo en los aspectos del mismo que me llenan, me dan vida; busco y busco e intento no perderme nada, especialmente si es It's free, si hay un amigo, una persona interesante. Pero no puedo siempre, porque pierdo tiempo, ¡porque ocupamos como especie el tiempo descansando!
¿Descansando de qué por la chucha? ¿De existir? Que el cuerpo con sus capacidades se canse de ser consciente, lo encuentro insólito, en serio, sorprendentemente bizarro. Es que nos obliga a suicidarnos a diario, nos pone la soga en el cuello, nos dispara a la cabeza, nos hace beber veneno, nos apaga y me carga, lo odio. El tercio de mi única puta vida, se me va en este suicidio obligado (8 horas de descanso de cada 24 horas diarias)!!!! Es demasiado, demasiado.
El cerebro no se cansa, pero se apaga la parte que controlamos, que realmente vivimos. Es una imperfección de nuestro cuerpo tan grande... como convertir cosas hermosas, olorosas y sabrosas en una plasta café, asquerosa, llamada caca, que para nacer nos pone en la posición más ridícula que podríamos inventar... o la imposibilidad de regenerarnos: ¿una extremidad menos y toda la vida sin ella? ¿Pero qué hace el cuerpo con tanta proteína, comida y buenas vibras que le damos en años y años? Puro descansar...
Y es que la imperfección humana a veces me violenta, me zamarrea, no sé. La vida a veces se me presenta como un constante lumbago que te tiene casi inválido, como una comezón rabiosa en que la única salvación es la destrucción, como un mal zapato o chala de mujer que te rompe los pies, como un inmenso e "inescapable" sillón incómodo, hundido, de respaldo muy empinado, o duro y con respaldo muy recostado, sin lugar para la cabeza y todo a la vez.
Me encantaría que mi yo, nuestras conciencias, estuvieran siempre abiertas al mundo, con ganas de vivir eternas y sin descanso. Me encantaría un concepto que no encuentro ni sé, que no es omnipresente... lograr ser un científico loco, experimentador en existencia, que este espacio fugaz entre el pasado y el futuro no tenga sueño ni esté exhausto, ser infinito en el presente, carpe diem el camino y a la vena, ¡no perder el tiempo durmiendo >.<!
En tanto a mi antiguo problema del café, me afecta una vez al día por suerte.
jueves, 6 de marzo de 2014
Mondo Laborale
"Lamentablemente para algunos llega una etapa de la vida
en que los tiempo ya no están tan libres como para hacer lo que queramos, ni
para dedicar el tiempo a todas las personas como quisiéramos, es difícil de
entender pero hay que hacerlo ya que son etapas de la vida que llegan sí o sí,
sí logramos aceptarlas vamos a poder disfrutarlas ...
Me cuesta y mucho!"
Bárbara G. Paloma, mi primita que me ama.
Es cuático. He trabajado de varias cosas, cuchiflero en la playa una vez, vendedor de PreUnic, de jornalero, de pintador, de alijador de murallas, de vendedor de ropa y gorros, de aceitunas hechas por mi, de encuestador en muchas partes, de saca lodo, de dealer, de vendedor de cartas mito y leyendas, de medidor de pasajeros en el transantiago, de corrector de SIMCE o pruebas, de tomador de pruebas de SIMCE o PSU, de vendedor de diarios, de monitor informativo de transantiago, de inventario en súper mercados o malls etc. Y todas esas pegas si bien algunas las he encontrado muuy buenas, me importaban una soberana raja, porque yo estaba estudiando y quería ser algo y eso era lo realmente importante.
Los trabajos los sentía como pequeños paréntesis en mi vida; o como pequeños paréntesis en las vidas ajenas cuyo trabajo en el cual yo llegaba, les importaba, se preocupaban, se comprometían, veían cuáles eran las condiciones de proyección en la misma y eso era raro; o eran otros como yo, que apenas tenían interés en conocer a nuestros compañeros o a mí mismo.
Acá es distinto. Acá hay compromiso, acá hay proyección, acá hay susto de perder el trabajo, acá hay proyección y disposición de rutina, de tiempo, de perder el tiempo acá trabajando. Perder el tiempo o invertirlo enseñando, no sé. Me aburro de las cosas, y esto será para siempre, en teoría. Tengo que ir cambiando, por eso sigo estudiando.
Ya estuve con los estudiantes y son buena onda. Niños. No tan rubios, sin apellidos raros, son como normales. Pero la dura hay 2 o 3 morenos por curso. Lo que es poco para Chile. Estoy en un Colegio Cuico de Las Condes, que cobran como 250 mensual, mucho más que lo que cobra pedagogía en historia en la UMCE. Pero weno, muy pronto para hablar de eso, aunque presiento que después querré hablar harto de aquello, pues cada vez me absorberá más este ambiente.
Otra cosa que dijo la Babi y lo que dijo la Caro Unión, es importante: la libertad coartada por sostenerse económicamente y por cumplir las ya dichas expectativas. En serio ya no puedo carretear un martes, si me da la gana, y llegar con caña a clases? No... ahora soy el profesor, tengo imagen culeada que YO QUIERO sostener y llegar pasado a alcohol no es opción. Sería difícil llegar porque me queda a la mierda. No puedo venir con la misma ropa porque sino me juzgarían. No puedo quedarme en ningún lado más que mi casa.
De 8 a 16 hrs, de lunes a jueves. Not bad. Estos trabajos, los trabajos que queremos e importan, nos dejan en un contra sentido. Nos cambian completamente. Quiero acostumbrarme, comprometerme y que me guste una RUTINA D: Quiero involucrarme en el entorno social, conocer a los cuicos, conocer a profes cuicos o arribistas o bacanes, me interesa igual aprender eso. Quiero tomar un rol de profesor, un rol en una pega. Y pa mi eso es cuático. Es una transformación contraria a la libertad.
O peor, es la libertad de humano que elijo, enculturizado y funcional al Estado de Chile y al neoliberalismo reinante. No me miento. Sigo en la Carnavalera de la Palmilla, en Guau Conchalí, siendo vegetariano, pensando críticamente, pero sin poder salirme del estado de dominación en que todas mis acciones contribuyen al crecimiento del sistema que detesto; otro consumista más que hace más rico a los ricos; otro chileno que forma una muralla cuyas acciones no trascienden para unirse al pueblo mapuche que choca una otra y vez contra esta... Otro hedonista que la pasa bien con las bondades desiguales del mundo actual.
Fuera de esto, estoy feliz. Me ha ido bien en todo. Las desgracias son culpa mía y de nadie más. Lo que me tranquiliza. Espero... nah, sé que los problemas que hay por mis círculos se solucionarán.
Así que, a mantener el espíritu con humor, que nada es para tanto y tanto no lo es todo, y porque tengo fin de semana largo toas las semanas :D :D :D y ya entendí pero da igual xd
Me cuesta y mucho!"
Bárbara G. Paloma, mi primita que me ama.
Es cuático. He trabajado de varias cosas, cuchiflero en la playa una vez, vendedor de PreUnic, de jornalero, de pintador, de alijador de murallas, de vendedor de ropa y gorros, de aceitunas hechas por mi, de encuestador en muchas partes, de saca lodo, de dealer, de vendedor de cartas mito y leyendas, de medidor de pasajeros en el transantiago, de corrector de SIMCE o pruebas, de tomador de pruebas de SIMCE o PSU, de vendedor de diarios, de monitor informativo de transantiago, de inventario en súper mercados o malls etc. Y todas esas pegas si bien algunas las he encontrado muuy buenas, me importaban una soberana raja, porque yo estaba estudiando y quería ser algo y eso era lo realmente importante.
Los trabajos los sentía como pequeños paréntesis en mi vida; o como pequeños paréntesis en las vidas ajenas cuyo trabajo en el cual yo llegaba, les importaba, se preocupaban, se comprometían, veían cuáles eran las condiciones de proyección en la misma y eso era raro; o eran otros como yo, que apenas tenían interés en conocer a nuestros compañeros o a mí mismo.
Acá es distinto. Acá hay compromiso, acá hay proyección, acá hay susto de perder el trabajo, acá hay proyección y disposición de rutina, de tiempo, de perder el tiempo acá trabajando. Perder el tiempo o invertirlo enseñando, no sé. Me aburro de las cosas, y esto será para siempre, en teoría. Tengo que ir cambiando, por eso sigo estudiando.
Ya estuve con los estudiantes y son buena onda. Niños. No tan rubios, sin apellidos raros, son como normales. Pero la dura hay 2 o 3 morenos por curso. Lo que es poco para Chile. Estoy en un Colegio Cuico de Las Condes, que cobran como 250 mensual, mucho más que lo que cobra pedagogía en historia en la UMCE. Pero weno, muy pronto para hablar de eso, aunque presiento que después querré hablar harto de aquello, pues cada vez me absorberá más este ambiente.
Otra cosa que dijo la Babi y lo que dijo la Caro Unión, es importante: la libertad coartada por sostenerse económicamente y por cumplir las ya dichas expectativas. En serio ya no puedo carretear un martes, si me da la gana, y llegar con caña a clases? No... ahora soy el profesor, tengo imagen culeada que YO QUIERO sostener y llegar pasado a alcohol no es opción. Sería difícil llegar porque me queda a la mierda. No puedo venir con la misma ropa porque sino me juzgarían. No puedo quedarme en ningún lado más que mi casa.
De 8 a 16 hrs, de lunes a jueves. Not bad. Estos trabajos, los trabajos que queremos e importan, nos dejan en un contra sentido. Nos cambian completamente. Quiero acostumbrarme, comprometerme y que me guste una RUTINA D: Quiero involucrarme en el entorno social, conocer a los cuicos, conocer a profes cuicos o arribistas o bacanes, me interesa igual aprender eso. Quiero tomar un rol de profesor, un rol en una pega. Y pa mi eso es cuático. Es una transformación contraria a la libertad.
O peor, es la libertad de humano que elijo, enculturizado y funcional al Estado de Chile y al neoliberalismo reinante. No me miento. Sigo en la Carnavalera de la Palmilla, en Guau Conchalí, siendo vegetariano, pensando críticamente, pero sin poder salirme del estado de dominación en que todas mis acciones contribuyen al crecimiento del sistema que detesto; otro consumista más que hace más rico a los ricos; otro chileno que forma una muralla cuyas acciones no trascienden para unirse al pueblo mapuche que choca una otra y vez contra esta... Otro hedonista que la pasa bien con las bondades desiguales del mundo actual.
Fuera de esto, estoy feliz. Me ha ido bien en todo. Las desgracias son culpa mía y de nadie más. Lo que me tranquiliza. Espero... nah, sé que los problemas que hay por mis círculos se solucionarán.
Así que, a mantener el espíritu con humor, que nada es para tanto y tanto no lo es todo, y porque tengo fin de semana largo toas las semanas :D :D :D y ya entendí pero da igual xd
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